Tristeza y desconcierto


A nadie se le escapa que una pandemia como la que está asolando a la humanidad desborda cualquier plan previsto o medidas ensayadas o programadas para situaciones extremas. La realidad siempre supera a la ficción. No obstante, la creatividad, inteligencia, capacidad de gestión y la calidad humana, ética y moral, se conocen en momentos así, donde la verdad, la esencia, el ser y saber ser, quedan al descubierto, en la extrema desnudez.

Constatamos la ausencia de un liderazgo en aquellos gobernantes que han sido elegidos para regir nuestra sociedad que genera zozobra, temor y falta de sentido y la posibilidad de visibilizar hacia dónde queremos ir. La improvisación está generando una dinámica de confusión mayor; así como división, malestar, incomprensión… que provoca la pérdida de unidad y cohesión necesaria para salir con paso firme e inmediatez de esta locura que nos está esquilmando.

Resulta terrible que quienes nos gobiernan sigan sujetos a discursos vacuos y soporíferos. La sociedad necesita de análisis certeros, medidas contundentes y eficaces, constatación de resultados, propuestas de mejora continua. Medidas que armonicen la confrontación directa contra este mal para derrotarlo, pero sin hipotecar o debilitar en exceso los cimientos sobre los que remontar la tragedia social y económica que esta pandemia está generando.

Ahora sobran las ideologías. Sobra poner a las huestes mediáticas para esconder lo evidente. Quizás, hoy más que nunca, hace falta situarse como un cirujano y acometer con determinación y resolución las acciones necesarias para extirpar esta pandemia, dejando sujeto, para que éste pueda recuperarse con el tratamiento adecuado. Pero cuando no vamos con esta visión de conjunto, el proceso de sanación será aún más duro y complejo; nos puede dar unos resultados trágicos que nunca nadie hubiera querido.

Causa tristeza y desconcierto ver en qué estado de precariedad está actuando el personal sanitario, limpieza e higiene, policías…, el personal de las residencias de mayores…, cómo son estigmatizados algunos sectores como el empresarial sin el cual será muy difícil activar con fuerza la economía, no haber dicho toda la verdad a los trabajadores ni las consecuencias de este estado en el futuro más inmediato…

Pasada esta pandemia, que la vamos a superar, habrá que armarse interiormente para afrontar un tiempo extremadamente difícil al que la gran mayoría de la ciudadanía nunca nos hemos tenido que enfrentar. Algo totalmente desconocido. Pero ¡no tengáis miedo!, dice el Señor, con la ayuda de su gracia y nuestra voluntad volveremos a caminar hacia un horizonte esperanzador.

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