El pin parental


Esta propuesta puesta en marcha en la comunidad autónoma de Murcia y que ha ideado el partido político de Vox y que desean extender a otras comunidades como Madrid y Andalucía, ha levantado ampollas en muchos sectores sociales y políticos, abriéndose un debate muy interesante.

Cuestionables los exabruptos de alguna ministra que se ha permitido proferir insultos a numerosos padres con calificativos impropios de una persona de gobierno, que obvio comentar, o la ministra responsable del Ministerio de Educación que ha afirmado que los hijos no son propiedad de los padres. Efectivamente, no son propiedad de los padres, pero sí son los primeros responsables en la educación de sus hijos. Argumento que no vendría mal que mantuvieran cuando defienden el derecho de una madre a decidir sobre la vida del nasciturus.

Igualmente, nuestra ministra no puede soslayar que son los padres los primeros y principales educadores de sus hijos; que tienen el derecho de velar sobre la educación moral y religiosa que reciben, así como la de estar vigilantes en la transmisión de las materias curriculares. La escuela tiene como tarea fundamental la transmisión de saberes y la de colaborar en la educación de los alumnos, pero no son los agentes primeros ni decisorios en lo segundo. El adoctrinamiento ideológico no es viable en el ámbito educativo como muy bien la Sra. Celaá eliminó en el País Vasco -en este caso nacionalista- en su etapa como consejera de Educación.

Lleva toda la razón la ministra de Educación, cuando afirma que las actividades complementarias son de obligado cumplimiento para los alumnos. Pero también debe afirmarse que estas actividades, para llevarse a cabo, deben seguir un procedimiento contemplado por la Ley. (Pueden consultar este enlace: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/14002996/helvia/sitio/upload/normativa_actividades_complementarias.pdf). La dificultad radica en que no siempre se cumplen los procedimientos establecidos por la ley educativa, ya que en numerosas ocasiones se señala que se va a realizar esta o aquella actividad complementaria para su aprobación por el Consejo Escolar, pero sin presentar el desarrollo de ésta, quiénes la impartirán, contenido, actividades…

A aquellos partidos políticos impulsores de esta iniciativa habría que recordarles que la ley educativa prevé los mecanismos necesarios para decidir cuál o cuáles actividades complementarias se pueden y deben realizar. A través del representante del AMPA o de los padres elegidos en votación presentes en el Consejo Escolar tienen la oportunidad de conocer con detalle todas las actividades complementarias propuestas por el departamento responsable (DACE), por el profesorado o por el departamento de orientación. Igualmente, los padres pueden proponer actividades complementarias de acuerdo con el proyecto curricular.

En el tema del pin parental subyacen también cuestiones ideológicas, como en las manifestaciones llevadas a cabo por las ministras del nuevo gobierno, aunque no les falta razón en el fondo de la cuestión. En definitiva, vuelve a ponerse en jaque la educación. Vuelve a ser un arma arrojadiza entre los partidos políticos y, mientras tanto, seguimos sin ser un país referente en materia educativa como los últimos informes vienen reflejando.

¿Por qué los partidos políticos tienen tanto miedo a la libertad? ¿Por qué son incapaces de llegar a un consenso en materia educativa que permita una estabilidad en el sistema y así se pueda de una vez progresar? ¿Por qué no escuchan a todos los agentes sociales, especialmente al profesorado y a los padres, cuando legislan en materia educativa? ¿Por qué es imposible en nuestro país llegar a un pacto por la educación? ¿Por qué en vez de atacar a la concertada no destinan más recursos humanos y materiales a los colegios sostenidos con fondos públicos, sean estos públicos o de iniciativa social? ¿Por qué este empeño de enfrentar las redes educativas si estas son un aporte de riqueza y diversidad?

Es símil de un gobierno con tintes dictatoriales, ya sea fascista o comunista, imponer un pensamiento único adoctrinando ideológicamente desde la infancia eliminando cualquier espíritu crítico. No está en su ADN educar en libertad. La escuela debe ser un lugar de formación integral mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, procurar que los alumnos ejerciten la inteligencia, “promoviendo el dinamismo de la clarificación y de la investigación intelectual, y explicitando el sentido de las experiencias y de las certezas vividas”. Debe ser un ámbito donde se eduque en valores que permitan un desarrollo holístico de la persona.

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