Las lágrimas ante un tren


 

Hace unos meses tuve la oportunidad de conocer una mujer de presencia
humilde, cuya mirada desprendía vida, sentido de esperanza, capacidad de lucha; valiente y extremadamente generosa, capaz de tener lugar en su corazón para todos sin excepción. Una mujer curtida en mil batallas, que alberga una experiencia sufrida y aguerrida, una mujer fuerte, pero en nada atada al pasado, ni a las seguridades sino abierta a explorar un futuro esperanzador, derrochando todas sus capacidades en edificar un presente que cimiente un mañana nuevo para su tierra y sus gentes.

 

Alguien que combate denodadamente por su pueblo, sin buscar interés alguno, lejana a la vanidad y a la soberbia. No está en su gen el reconocimiento ni el aplauso fácil. No está en su haber buscar un aposento o un pesebre para toda la vida sin pegar golpe. No es mujer de derroche de palabras vacuas y necias. Su verbo es sencillo, espontáneo, cercano, tierno, firme, profundo…, y más aún, una palabra comprometida con la propia vida, una palabra que de ser una promesa es porque será realidad.

En este tiempo donde abundan políticos que han hecho de sus vidas un personaje o, peor aún, un personajillo; un tiempo donde el honorable servicio de la política se ha convertido en un circo donde abundan los títeres grotescos; y el esperpento es el único genero posible ante una sociedad desvalida y desorientada, porque ha dejado en la cuneta aquellos valores, esos absolutos tan denostados en este marco relativista, que nos construyen en dignidad, que nos hacen ser lo que somos, personas… es maravilloso encontrarse una perla en este muladar en el que se está convirtiendo el show político.

Esa perla la encontraba en un pueblo de nuestra Sierra, escondida bajo un mar de encinas.  Una mujer, que, en la soledad, derramaba lágrimas ante la llegada de un tren por el que ella y muchos más lucharon hasta la extenuación como aquel milagro que venía a dar esperanza a una tierra abocada al olvido. Así es, no estuvo en la foto, ni se arrojó para sí mérito alguno, tan solo se quedó oculta en el velo de sus lágrimas. Una política que antes de nada es persona, que alberga un corazón que palpita por sus paisanos. Que se desvive por levantar las losas que un mundo ingrato carga sobre la debilidad, una alcaldesa que se siente obligada especialmente a los más débiles y a los que menos tienen; que mientras conversa contigo, de forma espontánea, interrumpe la conversación para coger el teléfono y consolar a una familia que la llama a su teléfono personal para pedirle ayuda. Y sin complejos, con una ternura maternal, no solo transmite palabras de consuelo, sino también hechos: ten paz y vente y eso está hecho. Sin cita previa, ni losas burocráticas…, sencillamente aquí estoy y para esto estoy, vente y buscamos soluciones.

Continuamos nuestra conversación interrumpida incesantemente por las gentes que se paran a saludarla, algún beso, una mirada que todo lo dice… y ella con llaneza y humildad no deja de responder con otro gesto de amabilidad y cariño… y a todos por su nombre.

En medio del estío y degeneración política encontré esta perla en Villanueva de Córdoba, Dolores Sánchez Moreno, hoy para mí, amiga Lola. Una mujer valiente donde las haya, intrépida, arriesgada, sin complejos, segura de sí misma, creativa y autocrítica, entregada al valor de la juventud, apostando por un equipo innovador y extremadamente joven cuando hablamos de política, capaz de alcanzar la sindéresis tan ausente en el panorama político; es la sencillez elevada al grado sumo de una inteligencia creativa pegada al terreno, al terruño, al corazón de sus gentes.

Hoy que se lleva eso de las escuelas de liderazgo y de coaching, les invitaría a pasarse a tomar un café con mi amiga Lola, alcaldesa de Villanueva de Córdoba, y en diez minutos llegarán a obtener un máster en saber ser y hacer como político. Ignoro si Pablo Casado conoce a Lola, si no, bien haría en conocerla y presentarla como modelo de persona y política no solo a las nuevas generaciones, sino también a toda su ejecutiva y así aprenderán todos un poquito qué es eso de hacer política y para qué sirve.

Lágrimas de servicio, lágrimas de una mujer, lágrimas ante un tren.

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