Me sorprende, y lo aplaudo


En un mar de promesas que estoy leyendo o escuchando de los candidatos a la alcaldía de Córdoba, me quedo, por lo de sorprendente, a mi modo de ver, con la que el Sr. Bellido propone, y además señala a la persona que podría capitanear dichos proyectos y que tiene poco que demostrar, ya que es una persona que destaca por su compromiso desgastándose hasta el extremo. Me refiero a la propuesta de crear una delegación de inclusión.

Aquellas familias que contamos con algún miembro con discapacidad física o psíquica sabemos bien de qué esta hablando el Sr. Bellido y de lo importante que es que un Ayuntamiento disponga de un área que pueda responder satisfactoriamente a las necesidades de muchas familias que se encuentran desorientadas y abandonadas en una situación de absoluta precariedad. Es un signo de esperanza y de auténtica humanidad que, cuando existen lobbies que abogan por eliminar al diferente porque piensan que tienen derechos sobre la vida del otro, en cualquier estadío de su vida, existan políticos que realmente se tomen en serio el don precioso de la vida y apuesten por poner en marcha iniciativas integradoras e inclusivas.

En mi casa tengo el privilegio de contar con un hermano con discapacidad psíquica, y en su debilidad, en el tiempo, se ha convertido en el gran maestro de la superación, de la lucha, de la constancia, del sacrificio, el esfuerzo… y en el doctor de la humanidad, ternura, afecto, amor sin medida, alegría inusitada, la sonrisa permanente…, mi hermano Miguel, no solo no ha dado un problema sino que ha sido aquel que nos ha hecho a todos mejores personas. Me siento muy orgulloso de que la gente me pare por la calle y me digan: “eres hermano de Miguel, y yo con orgullo poder decir: “sí, que lo soy”.

Pero no todo ha sido facilidad en la vida. Pienso en mis padres, en su lucha constante, cuando no existía conciencia contemporánea, cuando a los niños con alguna discapacidad se les escondía en casa porque se consideraba un castigo divino. Ellos, se negaron a esconder al fruto de su amor, y desde el principio sin ayuda alguna pública, sin descanso y con constancia, se emplearon en que dispusiera de todo aquello que pudiera ayudarle en su crecimiento personal, integrarlo desde el principio en la sociedad, que se sintiera querido y amado. Más tarde, en mi pueblo, Cabra, comenzó un aire nuevo de integración e inclusión, con las Hijas de la Caridad y con un grupo de seglares, cursillistas, que empezaron a poner los cimientos de lo que más tarde sería por el empuje de dos hermanos, Juan y Pepe Pérez Marín, el laboratorio que extendiera por España la conciencia de la integración e inclusión del que es diferente.

Por ello, iniciativas como las del Sr. Bellido, yo, las aplaudo. Que el Ayuntamiento pueda ofrecer un órgano que oriente y ayude a las familias que requieran una respuesta inmediata en este tipo de situaciones. Un laboratorio que coordine todas la iniciativas públicas y privadas en este ámbito y que en el tiempo se han ido especializando. Que se concrete en acciones que favorezcan la integración en la comunicación, movilidad y participación en la toma de decisiones. Porque toda persona es sustantiva en la construcción social y no adjetiva porque tenga alguna discapacidad. Y ya esta bien, de que determinados lobbies quieran imponernos la selección y eliminación del no válido.
Córdoba, capital del encuentro, debe ser capital de la integración e inclusión. Y juntos, hacer una ciudad más accesible, amable y apacible, donde todos comprenden y son comprendidos, vistos y escuchados, participativa en verdad y no la participación politiquita de apesebrados y, ante todo, una ciudad donde la discapacidad es acogida, un lugar donde todos sin diferencia alguna se sientan queridos y amados.

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