Sr. García, le presto un bolígrafo


Está visto que a usted le ocurre lo mismo que a mí, pierde todos los bolígrafos. Aunque me imagino que en Urbanismo siempre habrá alguien que le preste uno y así pueda estampar su firma en aquellas solicitudes de licencias que duermen el sueño de los justos en cualquier cajón. Este mal, no solo lo padece la Iglesia, sino que también, muchas otras organizaciones y particulares que pierden tiempo y dinero a la espera de tan ansiosa resolución. Se ponen en juego proyectos empresariales, sueños familiares…; en definitiva, Urbanismo más que servir a la ciudadanía se convierte en un inmenso obstáculo para el crecimiento y desarrollo de la ciudad.

Es el tema de conversación que fluye allí donde hay más de dos cordobeses: constructoras paralizadas, iniciativas hoteleras a la espera de abrir, familias con proyectos de hogares que no pueden materializar, un gran parque logístico en riesgo a perder la inversión privada, guerra de veladores, guerra entre funcionarios y personal laboral, un largo etcétera de situaciones incomprensibles. La oficina de Urbanismo se ha convertido en el frontispicio que ahoga el futuro de la ciudadanía. Y me imagino, que ni usted ni todos los trabajadores pretenden deliberadamente ser motivo de frustración y sufrimiento. Todo lo contrario. Servir a los ciudadanos. Por lo tanto, algo tendrán que revisar y evaluar para poder revertir esta triste y perniciosa dinámica.

Dicho lo anterior, parece ser una obviedad que se ha instalado una máxima en esta oficina: paralizar o atascar iniciativas que provengan de la Iglesia. Y ¿por qué me atrevo a pensar esto? Sencillamente, porque se me hace incomprensibl

e y un sinsentido cuando proyectos propuestos por la Iglesia de Córdoba, que cuentan con el beneplácito de otras administraciones autonómicas y el de los técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo no sean aprobados definitivamente por los últimos responsables. Creo que usted no se molestará ni se sentirá humillado o denostado por mis pensamientos, está claro que su gobierno en esta oficina deja un ancho valle para la duda.

Bien sabe usted, y la oficina que preside, que el proyecto del Museo Diocesano y la apertura de un espacio para la acogida del visitante al Conjunto Monumental Mezquita Catedral, Patrimonio de la Humanidad, es un proyecto del todo beneficioso para Córdoba, máxime, cuando usted también es el responsable de Turismo. Con esta iniciativa de la Iglesia colaboramos abiertamente y con determinación en la promoción y difusión del turismo, generamos puestos de trabajo, por lo tanto riqueza para la ciudad; mejoramos la calidad del servicio, con ello, mejora de la acogida y la experiencia del visitante; recuperamos un espacio con un tesoro arqueológico y monumental, y así aportamos conocimiento e identidad histórica; ofrecemos nuevas experiencias, y creamos, algo que usted olvida constantemente, oportunidades para que Córdoba no siga siendo una ciudad de paso.

Sr. García, desde el afecto y respeto, firme la licencia y deje atrás otras connotaciones ajenas a los estudios técnicos. Si no tiene bolígrafo, le envío uno. Ah, también tengo otro para su ““miniyo”: el supragerente”. No tengo inconveniente en regalarle un caja de “Bic”, creo que a algún colega del PSOE y de Ganemos les divertirá; y al PP y Ciudadanos la hilaridad les sumirá en un estado histriónico; y para Vox una auténtica bufonada. No obstante, como a usted le va la marcha, mejor es no regalarle un bolígrafo sino animarle a comprarlo y cumplir con el mandato ciudadano: servir con humildad al pequeño que depositó una papeleta en la urna, sea del signo político que fuere. No olvide nunca, querido amigo, que ahora le toca estar al albur de la ciudadanía y no a su criterio personal. El bien de Córdoba está por encima de sus mítines electorales. Desde que es miembro del Consistorio no sirve a IU, sino a Córdoba. No lo olvide. Coja el bolígrafo y firme.

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