Las copas no olvidan


Hay quien puede pensar que con la cena, copas, baile y conversaciones donde se exalta la amistad a raudales, olvidaremos lo acontecido durante el año que ha tocado a su fin. ¡Cómo si no hubiera un nuevo amanecer! Volverá a salir el sol, y seguiremos caminando sobre las cenizas de un mal hacer si no hemos sido capaces de haber realizado un buen examen de conciencia, dolor por los errores cometidos y el propósito de la enmienda.

Recientemente escuchaba el análisis y balance que hacía nuestra alcaldesa durante la copa de Navidad con los medios de comunicación. Todo un derroche de positivismo y buen hacer; ni un solo espacio para la autocrítica y un sinfín de proyectos para el año que comenzamos, a sabiendas de que no deja de ser un banal discurso de cara a la galería. Y por el otro lado, una oposición en el posicionamiento contrario sin dejar hueco a un mínimo reconocimiento de lo realizado.

Esto nos demuestra que la política en su vasta extensión padece una enfermedad crónica de inmadurez e infantilismo. ¿Cómo vamos a crecer y progresar? ¿Creerán que la ciudadanía no piensa, reflexiona…? ¿Cuándo serán conscientes de que sus titulares diarios ya no interesan? ¿Comprenderán que se espera de ellos que estén cercanos a la ciudadanía de a pie? No a los colectivos ideologizados y mediatizados que usan el movimiento vecinal como escuela política y catapulta para situarse en los órganos de poder. Más bien, nos referimos al común de los mortales: trabajadores, empresarios, instituciones, movimientos sociales… barrios, familias… es decir, al rico pluralismo que brilla en nuestra ciudad. Acercarse y servirle sin complejos ni sectarismo alguno.

En fin, las copas y la fiesta por un momento nos harán olvidar un ayer tortuoso y conflictivo, nos permitirán soñar con un momento en que todo ha sido una pesadilla y en el que despertaremos a un mañana nuevo. No obstante, por si acaso, pediré por un nuevo año donde reine la sensatez, la concordia, el acuerdo, el trabajar juntos por una Córdoba mejor, bella, pacífica, ilusionante. Pediré para que todos los partidos políticos se abran al encuentro y colaboren decididamente por el bien común.

Dios quiera que podamos alzar el año que viene la copa para no olvidar sino para seguir soñando. Feliz entrada de Año.

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