Aquí hemos de estar


En diversas ocasiones muchos me han preguntado o cuestionado la conveniencia o no de que un sacerdote o la misma Iglesia a nivel institucional desempeñe un papel relevante en la prensa escrita, radio o televisión. A todos les contesto con las palabras del Papa Pablo VI que afirmaba que “la Iglesia” se sentiría culpable ante Dios”, si dejara de usar los medios de comunicación para la evangelización” (EN, 45). Por esta razón, los católicos no podemos mirar hacia otra parte ni tampoco demonizar este campo, todo lo contrario, deberíamos centrar nuestra atención de forma determinante no solo en los medios de comunicación, sino también, en el progreso y avance de las nuevas tecnologías aplicadas a los mass media.

Por esto, hemos de estar aquí. Hoy se pone en marcha una nueva iniciativa en prensa digital, el diario on-line La Voz de Córdoba. Un medio que viene a aportar un hecho diferencial en el panorama de la prensa local, con una clara vocación cordobesa, que nos saque del sopor en el que nos sumerge el mal llamado espíritu senequista; un medio que da la voz a los sin voz, un medio que venga a mostrar otras verdades que quedan ocultas o veladas por el pensamiento único. Estamos llamados a la Evangelización, a liberar el pensamiento. Y por ello, no podemos obviar la importancia que tiene el hecho de que la Iglesia, los católicos en particular, estemos en La Voz de Córdoba, como afirmaba San Juan Pablo II: “El primer areópago del tiempo moderno es el mundo de la comunicación, que está unificando a la humanidad y transformándola -como suele decirse- en una “aldea global”. Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales” (RM, 37).

Estar presentes en La Voz de Córdoba es importante y necesario porque estamos convencidos de que los medios sirven al hombre, derivándose grandes beneficios para las almas en el orden espiritual (Communio et Progessio, 102). La Iglesia no puede seguir anclada en la idea de que basta con tener las puertas abiertas y esperar a que venga la gente. No. Hemos de ser una “Iglesia en salida” como no se cansa de repetir el Papa Francisco, hemos de llegar a las periferias de la existencia materiales y a otras como el campo de la comunicación. Estar presente en un diario digital no solo es beneficioso en cuanto se abre un mundo de posibilidades en el anuncio cuerpo a cuerpo, persona a persona, sino que también, aporta una riqueza inestimable a la Iglesia: “Las actividades periodísticas de los católicos, que abarcan diarios, revistas y todo tipo de publicaciones periódicas, pueden ser un medio eficacísimo por el que el mundo y la Iglesia se conozcan mutuamente por un intercambio de ideas y por el mecanismo de la opinión pública” (Communio et Progessio, 137).

El hecho de que estemos apostando por estar presentes en un medio de comunicación plural no significa que la Iglesia abandone la promoción de los medios propios, “debe seguir desarrollando, manteniendo y favoreciendo sus propios instrumentos y programas católicos de comunicaciones” (AN, 17). En la diócesis de Córdoba ya

existen excelentes iniciativas en este campo, que lideran la delegación diocesana de medios de comunicación social así como otras instituciones, asociaciones, movimientos o grupos eclesiales. Igualmente, muchas parroquias siguen manteniendo su pequeña hoja de información parroquial y otras se han convertido en verdaderas parroquias 2.0; pero aún nos queda mucho recorrido para estar en la órbita donde las nuevas generaciones desarrollan su ser y quehacer.

Esta dinámica, donde las nuevas generaciones son nativos digitales, nos anima a elegir un medio on-line para redoblar nuestros esfuerzos en generar una comunidad que va más allá de lo que se define como abrazos virtuales, y en la comunicación de experiencias, actividades, proyectos…, salir de la virtualidad para llegar al cuerpo a cuerpo, al encuentro personal, al “tú-yo-nosotros” donde nos reconocemos como personas: “El doble canal de interactividad de Internet ya está borrando la antigua distinción entre quienes comunican y quienes reciben lo que se comunica, y está creando una situación en la que, al menos potencialmente, todos pueden hacer ambas cosas. Esta no es la comunicación del pasado en una única dirección, de arriba abajo” (Iglesia e Internet, 6).

Este es nuestro objetivo con nuestra presencia en La Voz de Córdoba: dar a conocer al mundo la vida de nuestra iglesia diocesana, ofrecer un mensaje que responde a las preguntas hondas del ser humano, crecer en la comunión interna. Es el tiempo, ya vamos tarde, en que “la Iglesia use internet de modo creativo para asumir responsabilidades y realizar la obra de la Iglesia. No es aceptable quedarse atrás tímidamente por miedo a la tecnología o por cualquier otra razón, considerando las numerosas posibilidades positivas que ofrece internet” (Iglesia e internet, 10).

4 Comentarios

  1. Interesantísima iniciativa del Cabildo para afianzar a sus fieles, que no para cautivar nuevas almas, que eso va por otro camino, pienso yo.

    En este mismo sentido la Iglesia deberia ir pensandose, con los nuevos aires que corren, en renovar su forma de comunicar también en las Misas dominicales. El septimo arte, el cine, mucho mas eficaz que la escultura, la pintura, la oratoria y la arquitectura, que son las artes de las que se sirven actualmente las iglesias para comunicar el mensaje evangelico, nacio hace mas de 100 años, y la Iglesia deberia incorporarlo para hacer mas eficasz su mensaje a las personas que todas las semanas durante media hora, estan pendientes de lo que dice. Periodicos hay muchos, pero de la Misa tiene la Iglesia la exclusiva. El día que las homilias se complementen con cortometrajes sobre el Evangelio del dia, atractivos y estimulantes, no solo habremos comunicado mejor sino que habremos hecho más arractiva la Misa especialmente para aquellas almas que dan sus primeros pasos hacia la Iglesia. El coste a nivel agregado es mínimo y su eficacia máxima si la producción tiene calidad. Por otra parte no veo que sea contradictorio con la liturgia actual.

    He ahí un nuevo reto para esta Iglesia que se esta comenzando a adaptar a las nuevas circunstancias. Adelante y enhorabuena!

    • Querido amigo
      Me quedo y comparto la primera parte de tu comentario, pero creo que en el comentario homilético debe ser una explicación breve y sencilla de la Palabra de Dios que ilumine la vida de los fieles.Efectivamente, se puede hacer con un lenguaje más creativo. Un saludo

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