Cuestión de gramática


Qué podemos esperar de un Gobierno que tartamudea al defender a un niño de cinco años que sólo pide hablar en el cole la lengua que Nebrija puso en orden

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José Barroso y José María Bellido. /Foto: LVC

Va a quedar en sólo un gesto, seguro, pero los gestos tienen la belleza eterna que siempre envuelve a todo idealismo. Conmemorar el 500 aniversario de la muerte del autor de la primera gramática del castellano va a quedar como la aventura romántica de una serie de localidades y su proyección no a ir más allá porque algo tan inocente como las reglas que rigen un idioma tiene aquí, en España, una fuerte componente política. Seguro que en cualquier otro país, o región, cuando tengan una efemérides singular no rebajan el tono de la celebración a algo meramente municipal.

Una implicación en serio del Gobierno de España en estos actos supondría poco menos que la ruptura del pacto que sostiene a Pedro Sánchez en La Moncloa. Determinadas cadenas de televisión, alguna emisora de radio y muchos digitales estarían dando la tabarra con la celebración de la lengua que hablaba Franco. Y García Lorca también.

José Barroso es el alcalde de Lebrija y encabeza esta iniciativa. Es socialista, sí, pero de los socialistas andaluces, de los que poco o nada tienen que ver con los que ahora anidan en Ferraz. El fenómeno del socialismo andaluz radicaba precisamente en los pueblos, donde los regidores eran por defecto del PSOE. Todavía quedan muchos de ellos, de los que son votados por parte de la derecha, de los que se llevan bien con todo el mundo, de los que presiden procesiones, de los que entienden que los agricultores no son terratenientes y de los que hasta se les ve comulgar en las misas de los domingos en Canal Sur.

Me da la impresión de que Barroso es de estos y por ello ha puesto de acuerdo a 17 municipios españoles para celebrar una gramática que es la primera que se editó de todas las lenguas romances y que merecería un homenaje a mayor escala, como lo harían en otros países si tuvieran una oportunidad como ésta para sacar pecho.

La ciudad de Córdoba se ha sumado a este homenaje a Elio Antonio de Nebrija, cuando muchos cordobeses desconocíamos el hecho que lo motiva. Resulta que fue el Cabildo de la Catedral el que becó al joven sevillano para que en el colegio de San Clemente, en Bolonia, uno de los más prestigiosos del mundo en aquel momento, se formara en Teología, Latín, Griego y Hebreo. Aunque Nebrija amplió después sus conocimientos en las más variadas disciplinas, la formación que recibió gracias al Cabildo cordobés fue fundamental para que años después pariera su gramática.

Esto es lo que se celebra, ni más ni menos. Cualquier visión política de este aniversario es una torpeza mayúscula ante una lengua que hablan más de 500 millones de personas en el mundo y que si este respaldo no se hace en España no hay que esperar a que parta de las Islas Barbados.

La iniciativa del alcalde de Lebrija es digna de todo reconocimiento, pero la locomotora del Año Cultura Nebrija debería ser el Ministerio de Cultura, o el de Educación, me da igual. Pero qué podemos esperar de un Gobierno al que le tiemblan las piernas y empieza a tartamudear cuando le toca defender a un niño de cinco años que sólo pide hablar en el cole la lengua que Nebrija puso en orden con su gramática.