Recetas para salir corriendo


En el índice de este libro se encontrará con recetas tan de toda la vida, de ésas que nos recuerdan a nuestras abuelas, como el poke, wrap, pita, cuscús o ramen

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Presentación del recetario del Ministerio de Consumo. /Foto: LVC

Que no, que no cuente el ministro de Consumo, Alberto Garzón, con mi aplauso por su recetario ‘Comida rápida, barata y saludable’, porque no hay más que echarle un ojeo rápido para comprobar sin dificultad que estas recetas no todas son rápidas, ni tampoco todas son baratas y lo de saludables puede ser hasta discutible. Lo que sí son estas recetas son ideológicas, ya que son un elemento más en la construcción de una sociedad en la que con sólo chasquear la lengua va en bloque hacia un lado o hacia otro, levanta la patita o humilla la cerviz.

Garzón, aunque le pese, es ministro del Reino de España, y es a la diversidad cultural -y también gastronómica- de este país la que torpedea con saña y parece que con resquemor con este libro de recetas que no se molesta en hacer rápidas, baratas y saludables las que se pueden disfrutar de una punta a otra de la geografía regional, sino que impone paladares foráneos como el suyo, que aún es incapaz de identificar a una codorniz porque esta especie aún no ha protagonizado ningún largometraje de la malvada factoría Disney.

Por esto, como su fuésemos tontos, Garzón acomete un ataque contra nuestro patrimonio cultural gastronómico por mucho que en el prólogo afirme que España “goza de una de las mejores tradiciones gastronómicas del mundo”. Digo una cosa pero hago otra, como pauta de comportamiento, para engatusar a los que se niegan a pensar.

Por esto, que nadie intente encontrar la receta rápida, barata y saludable del cocido de La Bañeza, del bacalao al pil-pil, del morteruelo de Cuenca o de las gallinejas de Madrid. En cambio, si usted repasa el índice de este libro se encontrará con recetas tan de toda la vida, de ésas que nos recuerdan a nuestras abuelas, como el poke, wrap, pita, cuscús, ramen, guacamole, hummus, sushi o carpaccio.

¿Me pregunta usted por los ingredientes? No espere hallar nada de lo que habitualmente está en su despensa. Es decir, prepárese a comprar cardamomo, cúrcuma o chía, los pilares fundamentales de “una de las mejores tradiciones gastronómicas del mundo”, como mantiene con la boca pequeña el inefable Garzón, por no hablar del pepino holandés que recomienda para una de las recetas, como una broma macabra a los agricultores de Almería y de Granada, o del arroz basmati, como puñalada en la femoral para los cultivadores de Valencia o de Sevilla.

Ay, Alberto, la que estás liando con tus recetas. Qué buen libro para echar unas risas en este domingo. De la sostenibilidad, si te parece, hablamos otro día, porque hay algunas recetas que se las trae con tantos minutos de horno o de microondas. Además, he captado el mensaje: con este libro no buscas una sociedad vegana, sino herbívora, como las ovejas.