Mucho que celebrar


Este hecho fue celebrado por todo lo alto en su momento porque aquellos contemporáneos eran conscientes del riesgo que corrían, porque lo sufrían en sus carnes

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Batalla de Lepanto. /Foto: LVC

La Brigada Guzmán el Bueno 10, que nunca defrauda, se ha echado para adelante y ha decidido celebrar algo que otras instituciones, políticas o académicas, no se han atrevido. ¿Por miedo a la nueva inquisición? Vaya usted a saber ahora que todo tiene su recuerdo y toda efemérides cuenta con su poquito de celebración.

El próximo 7 de octubre se conmemora el 450 aniversario la batalla de Lepanto, un hecho histórico que no está dentro de los hitos aprobados por la sociedad bienpensante que nos rige para que se hable de ello y, menos aún, se conmemore. El liderazgo de don Juan de Austria al frente de la Liga Santa frenó, en síntesis, la expansión de los otomanos por el Mediterráneo occidental; esto es, por Europa.

Este hecho fue celebrado por todo lo alto en su momento porque aquellos contemporáneos eran conscientes del riesgo que corrían, porque lo sufrían en sus carnes. Los estados italianos verían, por lo pronto, cómo se iba al carajo ese ‘cinquecento’ y ese humanismo cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días. Europa bajo dominio otomano. ¿Se la imaginan?

La experiencia era conocida en aquel momento, aunque en pequeñas dosis. Lo que hoy ha llegado hasta nosotros como la inocente expresión de “no hay moros en la costa” eran unas sangrientas y crueles incursiones tan rápidas como exterminadoras que acababan con botines de todo tipo, que iban del oro a los cereales, del ganado a las mujeres como esclavas.

Aquella batalla de Lepanto fue un punto de inflexión que no eliminó del todo el peligro, pero sí lo mantuvo a raya. Hubo que enseñar los dientes para demostrar que Europa, cuna de la civilización occidental, no estaba dispuesta a retroceder en la evolución histórica.

Dicen, y lo creo firmemente, que el juego de los futuribles no es honrado. Así es. Pero esta ocasión en la que se cumplen los 450 años de la batalla de Lepanto me apetece imaginar qué hubiera sido de nosotros tras una victoria de los turcos. A dónde hubiera ido a parar el patrimonio artístico acumulado hasta 1571, que no es poco, ya nos lo podemos imaginar. Pero, ¿existirían un Pasteur o un Fleming, por ejemplo? Por quedarnos en casa, ¿disfrutaríamos hoy de la obra de Velázquez, Goya o Picasso? ¿Hubiese escrito García Lorca sus ‘Sonetos del amor oscuro’? ¿Las televisiones emitirían ‘Sálvame’? ¿Qué sería de la Feria del Lechón de Cardeña?

Menos mal que, por lo menos, tenemos ahí a la Brigada de Cerro Muriano dispuesta a recordar la historia como fue y no cómo a otros les hubiese gustado que fuese. Para ello, en los próximos días se van a suceder diversas actividades que servirán para disfrutemos con una de las páginas más destacadas de nuestra historia, para ilustrar a quien desconoce aún lo que sucedió y para que rabien hasta la extenuación quienes hubiesen gozado si nadie se hubiese animado a recordar este aniversario.