Los frutos de la base logística


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Celebración del aniversario de la Academia en la Base de Cerro Mariano. /Foto: LVC

No se ha firmado aún ni un papel ni se ha puesto piedra alguna y la base logística ya está dando sus frutos. Es como la leyenda del Cid, pero al revés, ganando batallas antes de nacer. Lógico. La euforia con que se recibió la noticia de que el Ejército de Tierra había puesto su dedo en el mapa sobre la ciudad de Córdoba no era gratuita. En la ciudad había necesidad de un golpe de timón en su economía y llegó.

La actual situación del desempleo en la capital es muy anterior a la llegada de la pandemia, que la ha agravado, por supuesto. Se venía arrastrando desde hace tiempo, y cada vez se iba enconando más hasta alcanzar, como tenemos en la actualidad, una tasa de paro del 26,51 por ciento, que pone los pelos de punta a cualquiera.

El paulatino cierre de grandes empresas en Córdoba se produjo de forma paralela al incremento del turismo, gracias a la llegada del AVE, a la creación de hasta 8.000 camas hoteleras, al nacimiento del fenómeno de los apartamentos turísticos, y a mil factores más que hicieron del viajero la fuente directa de todos los ingresos.

La dependencia económica del sector turístico tenía sus riesgos y nadie los quería ver mientras la cosa iba bien y la Mezquita-Catedral rozaba cada año la cifra mítica de los casi dos millones de visitantes. Una burrada. A nadie escapaba que este monumento era la locomotora que tiraba del tren de una economía cada vez más dependiente de los autobuses que aparcaban al otro lado del río y de quienes se bajaban en la estación tirando de su ‘troley’. 

La llegada de la pandemia, sin avisar y a traición, vino a ser como ese dedazo al as de oros que sostenía sobre sí todo un artístico y equilibrado castillo de naipes, cuya fragilidad nadie podía prever y para la que no existía remedio alguno.

Al mismo tiempo se comienza a hablar de un cambio del sistema productivo, de buscar una reindustrización de la ciudad que podía tener en el sector agroalimentario su mejor baza. Pero, claro, esto había que hacerlo pieza a pieza en un proceso no exento de dificultades y riesgos.

En esto que llegó la noticia de la base logística. El Ayuntamiento anuncia que presenta la candidatura de Córdoba y en menos de 15 días ya estaba concedida, en medio de una polémica que, como era de esperar, ya está difuminada gracias a la fuerza de los argumentos.

El Ayuntamiento incorpora 25 millones en un presupuesto municipal que será aprobado en unos días y a la vez se trabaja en los convenios que materializarán la implantación de la base logística. Esto quiere decir que, aunque está concedida, aún se realizan trabajo preliminares. Tan preliminares que a día de hoy no se sabe si irá a El Higuerón o a La Rinconada.

Solamente estos movimientos han provocado que los inversores segreguen jugos y comiencen a ver a Córdoba como un destino idóneo para la implantación de su empresa. Ya no es ese páramo industrial muy bien situado, sí, pero donde es complicado establecerse.

Lo reconocía el alcalde, José María Bellido, el otro día: “Hay tanteos de empresas que ven a Córdoba con buenos ojos”. Efectivamente no hay nada decidido, como tampoco hay firmado nada sobre la base logística, pero la existencia de estos tanteos ya es en sí una buena noticia. Ahora se fijan en Córdoba y “hay que tener en cuenta que partíamos de ningún interés”. Lo dicho, ganar una batalla antes de nacer.