Doble rasero


Siguiendo el manual de todo escándalo ahora toca negar los hechos, resistirse y aguantar al máximo

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Isabel Ambrosio. /Foto: LVC

En menos de un mes, dos casos muy parecidos. En febrero se sabía que la concejal de Ciudadanos Eva Timoteo compatibilizaba, sin autorización, dos fuentes de ingresos; en marzo, que la portavoz socialista, Isabel Ambrosio, está siendo investigada por la Fiscalía por un delito contra la ordenación del territorio. Ante estas situaciones, las reacciones de los grupos políticos municipales han sido dispares, como si hubieran transcurrido dos siglos entre una y otra, como si los contextos no fueran parangonables, como si hubieran ocurrido en dos planetas distintos, como si fuésemos tontos.

Claro que los dos casos no son iguales. Mientras uno tenía solución administrativa, el otro es una investigación abierta por la Fiscalía en la vía penal tras un informe de la Diputación que señalaba la comisión de un delito por el que Ambrosio tendrá que dar explicaciones ante el juez. Truenos en el primero, silencio en el segundo. “No tengo datos objetivos”, señaló el jueves el portavoz de IU, Pedro García, el ariete contra Timoteo. De dimisión, ni pensarlo.

Le pueden llamar la ley del embudo, el doble rasero, hipocresía, doble moral o lo que quieran, pero lo cierto es que cuando van contra uno determinado se despliega toda la artillería y cuando le toca al contrario se silba ‘Paquito Chocolatero’ mientras se mira a la vía. Es la superioridad de la izquierda, la que también tiene causas abiertas en los tribunales, la que también es condenada, la que ve cómo sus dirigentes no están exentos de caer en lo que cae cualquiera, sea de la latitud que sea.

Ambrosio se lo ha puesto en bandeja a PP y Ciudadanos. Han pasado apenas dos semanas y aún resuenan en las paredes de Capitulares términos tan contundentes como “inmoral” o “ejemplaridad”, entre otros muchos, que se dirigieron contra Timoteo, que tenía el aturdimiento propio de quien no es consciente de haber cometido un error, que lo cometió y por el que tuvo que pagar políticamente. Ahora, aquello que dijo la socialista sobre una situación “grave tanto en lo legal como en la ética y la práctica de la política y el servicio público” se ha vuelto contra ella con toda la fuerza de un rebote inesperado que algunos ven como un ejercicio de justicia poética.

Es el informe de Servicio de Arquitectura y Urbanismo (SAU) de la Diputación Provincial el que califica de “graves” los hechos investigados y, además, lo argumenta. En este documento, desvelado por La Voz de Córdoba el pasado viernes, se habla de poner la actuación de Ambrosio en conocimiento de la Fiscalía, por lo que la judicialización del caso no ha partido de formación política alguna, lo que hace que no haya lugar al victimismo como elemento de defensa.

Además, este informe de la Diputación deja en muy mal lugar a Ambrosio por no haber dicho toda la verdad en su comparecencia del jueves ante los periodistas. Dijo que los zunchos eran para las canalizaciones de luz y agua, cuando los técnicos de la Diputación dicen que son “para el levantamiento de muros”, por lo que son “incompatibles con la ordenación urbanística vigente y  constituyen una infracción urbanística”. Tampoco habló de la piscina y del muro construido al lado de la misma, algo que va contra el artículo 219 de la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía. Y así alguna más.

El caso Ambrosio no ha hecho más que empezar. Siguiendo el manual de todo escándalo ahora toca negar los hechos, resistirse y aguantar al máximo. En todo esto jugará un papel fundamental la organización de su partido, el PSOE, que ahora anda tapando grietas entre los irreductibles susanistas y los sanchistas conversos, que a puñados se caen cada día del caballo en el camino a Damasco para su supervivencia política.

El PSOE guarda silencio y espera a verlas venir, como guardó un silencio cómplice con el caso Guadalquivir Futuro que ha terminado con condenas de prisión y que dejó tirados a los parados del distrito sur que eran víctimas de las mordidas.

A la vista de lo que se va conociendo del caso aún queda mucho por descubrir. Éste es el inicio de de un largo proceso en el que lo más interesante es conocer quién comenzó el pasado jueves a acariciar el gato.

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