Las añadas del PSOE


La denominada Ley Celaá -qué forma más triste de pasar a la historia para una ministra triste- no tiene por donde cogerla

PSOE
Isabel Celaá. /Foto: LVC

Al PSOE, como a los buenos vinos, hay que identificarlo por añadas. Debería ser obligatorio que cada vez que se le citara se añadiera a continuación el año correspondiente al que se refiere la mención, para poder contextualizarlo con exactitud. Si un Montilla-Moriles de 2004 no es lo mismo que otro de 2013, por ejemplo, tampoco es igual el PSOE de 1988, que el de 2008 o el de nuestros días. Y de hace unos años a esta parte no se parece en nada el PSOE de los lunes al de los martes, ya que en pocas horas, incluso minutos, es capaz de contradecirse varias veces a sí mismo sin alterar el más mínimo músculo facial.

Del mismo modo que un bodeguero sólo saca pecho por aquellas cosechas que le han hecho encumbrarse al parnaso de los vinos, los socialistas tienen el problema de no haber digerido bien su historia, mezclan un periodo con otro y se avergüenzan de algunos de sus mejores momentos históricos, lo que les ha ocasionado problemas estomacales, con reflujos, flatulencias y úlceras que requieren de un tratamiento urgente que ellos rechazan con el desdén de quien se cree poseedor de la verdad. Son así de raritos. 

El PSOE que puso en marcha la fórmula de la educación concertada en 1985 es el mismo que ahora se pliega a su desaparición. ¿Qué añada es mejor, la de 1985 o la de 2020? Los partidos políticos, al igual que las personas, tienen el derecho a evolucionar -me niego a usar el verbo progresar porque ahora significa ir a peor-, pero no a pegar bandazos, ‘pirouettes en dedans’ y demás acrobacias. Una cosa es ver un discurrir lógico, marcado por las condiciones de la vida y con un contexto sólido y congruente, y otra muy distinta la de amanecer cada día con una opinión aleatoria, cogida al azar, pero siempre impregnada hasta las trancas de un tufo ideológico que tumba de espaldas.

La denominada Ley Celaá -qué forma más triste de pasar a la historia para una ministra triste- no tiene por donde cogerla. Que si lo de la concertada, lo del castellano en las aulas, y mil y una imposiciones más de la muchachada de Podemos, con el asentimiento socialista, la han convertido en la reforma educativa con menos consenso de todo el occidente democrático. ¿Qué añada es mejor, la de Gabilondo, que estuvo a punto de lograr un consenso auténtico, o la de Celaá, que desde su altivez pija de Neguri se ha negado a hablar con la chusma de la comunidad educativa?

La Ley Celaá, que nace con fecha de caducidad, tiene dos partes muy diferenciadas. Por una está el articulado, que más que con tinta parece escrito con bilis, por mor de un sesgo ideológico que descubre la hipocresía de muchos socialistas que ahora han quedado en evidencia al haber apostado para la educación de sus hijos no sólo por la concertada sino por la educación privada pura y dura. 

Es el momento malvado de uniformar la sociedad en su nivel más bajo, programada en el desconocimiento para creer en todo lo que el Gobierno quiere que crean, con odio a todo lo que suponga superación, esfuerzo, trabajo. “Qué bien, ya soy universitario como tú”, dirán los ingenuos sin saber que dejan el futuro en manos de quienes se puedan pagar una formación complementaria.

La otra parte de la Ley Celaá es la más cruel por amoral, lo que hace que toda esta añada del PSOE se haya avinagrado irremediablemente. Antes de que salten los de siempre para decirme que no, esgrimiendo los desacreditados verificadores de su verdad, diré que sí, que ya sé que en ningún artículo aparece el rejón de muerte a la educación especial, porque el criminal siempre esconde el arma, en este caso en la Disposición Adicional cuarta. Estos días se ha juzgado por asesinato a la madre de la bebé Camelia, de 17 meses, en un estremecedor caso vivido en Málaga. No es por establecer un paralelismo, pero me da a mí que a la educación especial la han dejado encerrada en una habitación con un paquete de galletas y un biberón. Y luego dirán que no la han matado.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here