Cintia y la arrogancia


El error de la delegada de Juventud está en las formas, que no son las más adecuadas si quiere progresar en política

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Cintia Bustos. /Foto: LVC

Han pasado varios días y sigo sin dar crédito a lo ocurrido en el Pleno del pasado jueves. Hasta ahora creía que la política era el arte de lo posible -al menos eso dicen- con herramientas como la persuasión, el diálogo, el consenso y la renuncia. Los grandes logros de nuestra democracia han seguido este camino, ya que como intentes tomar un atajo acabas donde no quieres o tus pasos te conducen al despeñadero.

El empecinamiento, desde la minoría, no es la mejor de las vías. El desprecio a las formas sólo conduce a la perdición. La superioridad mal entendida es la forma más rápida de acabar en la melancolía.

La delegada de Juventud, Cintia Bustos, se ha empeñado en sacar adelante un proyecto de 100.000 euros que se le ha venido abajo de forma estrepitosa, sin remisión. Ya se retiró del orden del día del penúltimo Pleno ante su inviabilidad, pero en el del pasado jueves lo volvió a presentar por las bravas y toda la oposición, que suma mayoría de votos, le enseñó el pañuelo verde en medio de un vapuleo de los que no se recuerdan en la calle Capitulares.

La historia, en síntesis, es así: la Delegación de Juventud le entrega a la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) 100.000 para buscar la inserción laboral de 475 jóvenes. Los grupos de la oposición han sido los que con precisión de cirujano han criticado el fondo de la cuestión: la ausencia de concurrencia competitiva, que AJE no está especializada en formación, que no se garantizan los resultados, que el expediente se tiene que culminar antes de final de año y no da tiempo, que si es un pago de favores, y así muchos motivos más.

Hasta aquí todo normal, más o menos, en lo que es la contienda política en el día a día de cualquier Ayuntamiento. Lo que hizo estallar por los aires el asunto fue el chantaje emocional al que recurrió Bustos cuando después de la defensa del proyecto -que hizo con los verbos en pasado, lo cual era toda una premoción- señaló que “la arrogancia política de algunos va a dejar sin más de 400 oportunidades a esta ciudad”.

En ese momento los nubarrones cubrieron el salón de Plenos y los truenos comenzaron a descargar de forma contundente. “Arrogancia política la suya al hablar de esta manera; si nos quiere vender un proyecto tan bueno no es la mejor forma de hacerlo”, le dirigió la sorprendida portavoz de Podemos, Cristina Pedrajas.

Pero esto no era nada con lo que estaba por llegar. Desde la bancada de Vox, cuyos dos votos le son muy necesarios para todo al gobierno municipal, Paula Badanelli, explicó con contundencia las razones de su rechazo y terminó señalándole a la edil de Juventud que “arrogancia es actuar como si usted controlara, como si usted supiera y como si mandaran”.

Tras esto, el portavoz de IU, Pedro García, entonó un “y ahora qué digo yo” después de este chorreo para adoptar un tono de perplejidad ante “la intervención de alguien tan joven con unas formas de hacer política tan viejas”, en vez de “haber tenido un diálogo más fresco, más dialogante, más conciliador”, para rematar diciéndole que “la que hoy ha hecho el ridículo espantoso es usted”.  El PSOE tampoco se quedó atrás y Alicia Moya le recordó a Bustos que “nos ha escupido a la cara de toda la oposición la arrogancia política y usted la ha personificado en este atril”. 

Algunos miembros del gobierno municipal dieron gracias al cielo por tener una mascarilla y que así no se vieran sus gestos. La prueba está en la intervención de la portavoz de Ciudadanos, Isabel Albás, quien después de intentar quitar hierro al asunto -“Hay que entender un poco a la concejal de Juventud; viene con muchas ganas y por eso es tan apasionada”, dijo- tiró por la calle de enmedio, obvió totalmente defender el proyecto de Bustos y dedicó su intervención a ponderar un pacto de juventud o no sé qué.

El error de la delegada de Juventud está en las formas, que no son las más adecuadas si quiere progresar en política. Un día antes del Pleno dio una rueda de prensa con la vicepresidenta de AJE para presentar el proyecto de marras como si fuese una realidad. Es verdad que dijo que aún tenía que ser aprobado por el Pleno, pero ella ya sabía el revolcón que iba a recibir. Ocultó deliberadamente a la prensa que no las tenía todas consigo, algo que, Cintia, está muy mal.

Como comprenderán, la cara que se les quedó a los medios de comunicación al día siguiente, durante el Pleno, cuando se vieron usados de tal manera no tuvo parangón cuando a la hora de terminar el chaparrón de venablos que cayeron durante la sesión, como si no hubiera ocurrido nada, envía Bustos una nota de prensa en la que insiste una vez más, como si no hubiera tenido bastante, en el chantaje emocional para que todos -usted y yo- culpemos a la oposición de este fracaso. Ja.