El confinamiento y yo


El Twitter y el Facebook. El Whatsapp y el Telegram. El “¿cómo estás?” y el “cuidate”. El meme y la risa. El bulo y la mueca

Mujer con mascarilla tras la ventana. confinamiento coronavirus
Mujer con mascarilla tras la ventana. /Foto: LVC

El murciélago y el pangolín. Wuham y la lejanía. El contagiado de La Gomera y la indiferencia. Italia y las orejas del lobo. El 8-M y los guantes de nitrilo. El “Yo me quedo en casa” y el “A buenas horas…” El chiste fácil y el aviso en serio. 

El coronavirus y la salud. El confinamiento y los derechos. El estado de alarma y la libertad. La mascarilla y los guantes. El inmunólogo y el virólogo. El experto y el aficionado. El sanitario y el héroe. El policía y el héroe. La cajera del supermercado y la heroína. Las costureras y los voluntarios. Los respiradores y la carencia. China y la duda. Portugal y la comparación. Estados Unidos y el histrionismo. El lavado de manos y el gran descubrimiento. La tos y el codo. Los entierros sin gente y los programas de la tele con gente.

La UME y Sadeco. El fin de semana y los tractores. Los ERTE y el paro. La crisis y el miedo. Cáritas y la eficacia. La solidaridad y el voluntariado. La comida preparada y las bolsas sin fin. La cola que crece y el mañana más negro. 

El supermercado y la farmacia. El bar cerrado y la pena honda. La calle vacía y la hierba en Capuchinos. La acera y la mirada baja. La campana que suena y el niño de cumpleaños. El arco iris y la inocencia. El coche de la Policía y el chivato tras el visillo. La cola y la espera. La distancia y el silencio. La disciplina y la forma de ser.

La casa y la nada. La calle y la tentación. La televisión y la cama. El sofá y la nevera. El esquijama y el chandal. La tableta y el móvil. El pasillo y la terraza. El balcón y los vecinos. El aplauso y la cacerolada. El espejo y la cana. La báscula y la tripa. El papel higiénico y la leyenda. La lejía y el rincón rebelde. La escoba y la rutina. Los perritos de Lucas y Glovo. Los bizcochos caseros y la moda. Las series de TV y la distracción. El despertador y el olvido. 

El Zoom y el Skype. El teletrabajo y la videoconferencia. La pared blanca y la librería de fondo. El teléfono y la vida. El streaming y el online. El Twitter y el Facebook. El Whatsapp y el Telegram. El “¿cómo estás?” y el “cuidate”. El meme y la risa. El bulo y la mueca. El verificador y la Stasi. Mi verdad y tu verdad. Marlaska y Alfonso Merlos.

El sábado y Pedro Sánchez. El domingo y Juanma Moreno. La mañana y Fernando Simón. La tarde y Fernando Simón. La noche y Fernando Simón. La rueda de prensa y el anuncio. El Consejo de Ministros y la aprobación. La rueda de prensa y la rectificación. La madrugada y el BOE. El ciudadano y la estupefacción. 

Los test y la espera. Los infectados y los fallecidos. El hospital y la morgue. La curva y la meseta. Mi contabilidad y tu contabilidad. La duda y la sospecha. La nada y la certeza. El futuro y la incertidumbre.

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