El lazo verde


Los agricultores no quieren que se les siga dando largas, ni que se les insulte

campo Organizaciones agrarias convocantes de la protesta.
Organizaciones agrarias convocantes de la protesta. /Foto: LVC

En el campo se avecinan nubarrones. Y de los gordos. Las protestas del otro día en Don Benito y en Jaén son las primeras; hay anunciadas más y esto pinta que va a durar. En el caso de Córdoba se han unido todas las organizaciones agrarias para denunciar una situación que, se quiera o no, carece de color político porque la protesta está regida por el sentido común. 

Cuando se escucha a los agricultores se llega a la conclusión de que cada uno de ellos tiene un problema, pero lo cierto es que todos tienen razón. Que si el bajo precio que se paga en origen, que si el dumping de las grandes superficie, que si la entrada de productos de otros países, que si la falta de ayudas, que si los costes sociales. Por esto tienen razón, porque la situación afecta de mil maneras distintas según lo que se cultive, dónde se cultive y cuanta gente es necesaria para el cultivo.

El movimiento de protestas ha surgido desde la base y se podrá estar de acuerdo o no con las medidas con que las lleva a cabo, pero poco a poco se ha extendido en cuestión de días, copando la actualidad nacional y dejando al margen la cuestión catalana o el cada día más sorprendente caso Ábalos. Ha sido como un aldabonazo que nos ha hecho a todos reaccionar, porque ya sabemos de su situación, pero hasta ahora no había pasado de ser una noticia secundaria, bastante secundaria, si no irrelevante, de las que sólo duran 24 horas.

Es la hora de buscar una solución. Para ello no se antojan relevantes las banderías políticas cuando la solución pasa por la unidad, como la han logrado las organizaciones agrarias, que son las que realmente representan al sector. Esto ha hecho que los sindicatos, sobre todos los mayoritarios, acostumbrados a mangonear todo tipo de protesta, hayan visto cómo ésta se les escapa de las manos, sin poder sacar beneficio de la misma.

Esta unidad del sector tiene que trasladarse al plano político. Si los partidos se enfrentan unos a otros por salvar el campo, quien saldrá perdiendo serán los agricultores. Ahora que tanto se habla de tanto pacto de Estado para tanta cuestión necesaria, hay que pensar también en que el campo lo necesita, por su importancia en la economía provincial, regional y nacional, entre otros muchos factores. Además, ésta sí es de verdad una razón para luchar contra lo que algunos denominan la España vaciada. Si se unen los partidos y unidos llegan a todas las instituciones con competencia en agricultura y en ganaderia, el problema podría tener solución.

Las protestas iniciadas esta semana han llegado a todos y el lazo verde de solidaridad con este colectivo será el símbolo de las protestas. Escuchar a un agricultor decir que un litro de agua es más caro que uno de aceite es el mensaje claro y diáfano que cualquiera entiende. La comparación entre el precio en origen de cualquier producto y su precio final es el remate argumental necesario para comprender las razones de la protesta.

Los agricultores no quieren que se les siga dando largas, ni que se les insulte, como ha hecho el tal Pepe Álvarez, un asturiano y separatista catalán que dirige el sindicato UGT, que tantas cuestiones tiene pendientes aún con la Justicia. Tampoco quieren que se maquille y se baje el tono de la gravedad de la situación que atraviesan.

Un ejemplo: Una dirigente del PSOE cordobés se reunía esta semana con la Asociación Española de Apicultores, un colectivo que padece la competencia del jarabe chino que se vende como miel, así como la progresiva reducción de la cabaña de abejas a lo que nadie pone solución. Pues al término de la reunión, resumía el encuentro en sus redes sociales con frases tan ambiguas como que les “mostraron su compromiso por la sostenibilidad, el medio ambiente y el ámbito rural”, por lo que “el grupo parlamentario del PSOE atendió sus demandas y nos pusimos a disposición en la defensa de un sector necesario también en nuestra apuesta por atajar el despoblamiento de las zonas rurales”. Con comentarios así, sin compromiso alguno, sin una sola frase alusiva a la situación que atraviesan, sin la más mínima muestra de solidaridad, no me extraña que estén cabreados y protesten en la calle.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here