Qué más da


El Mercado Medieval de Córdoba deja su carácter para pasar a ser temático y dar cabida a las cuatro culturas

Mercado Medieval /Foto: LVC

Fue la noticia del pasado lunes. Los medios de comunicación de la capital salimos de la habitual rueda de prensa de la Junta de Gobierno con un único titular, por encima del resto de los asuntos abordados por los tenientes de alcalde. Era de las informaciones que queman en las manos y convenía darla cuanto antes por su interés y por su repercusión social, para que la actualidad de la ciudad gire en torno de ella.

La noticia no era otra que la Junta de Gobierno, con la solemnidad que ello conlleva, había decidido que el Mercado Medieval pasara a ser temático para dar cabida a las otras culturas que han habitado en la ciudad y que el Ayuntamiento está dispuesto a potenciar como elemento de promoción turística. A buen seguro que este trámite no había más remedio que sustanciarlo, como gustaba de decir Rosa Aguilar, pero no me digan ustedes que no tiene su aquél.

A los pocos minutos ya estaban colgados en internet los titulares sobre el adiós al Mercado Medieval y la bienvenida al Mercado Temático. Los lectores entraron en tromba en la noticia para conocer los entresijos de la misma, porque, se quiera o no, esta cita, como el fin de semana de enero se presente soleado, es multitudinaria.

El Mercado Medieval comenzó en tiempos de la ya mencionada Rosa Aguilar cuando esta modalidad de ocio hacía su irrupción y era toda una novedad. Su celebración en la Corredera fue todo un éxito, y de los gordos. La plaza del Potro, la calle Armas y la plaza de las Cañas se taponaban literalmente de una masa humana que no podía avanzar ni en un sentido ni en otro. En tiempos de José Antonio Nieto se trasladó al entorno de la Calahorra y de Miraflores, con más espacio y mejores accesos. Allí sigue sin disminuir un ápice su poder de convocatoria.

Se quiera o no, el Mercado Medieval se ha consolidado en el calendario festivo de Córdoba y como tal figura, junto a las Cruces de Mayo, la Semana Santa o la Feria de la Salud mientras su fórmula se ha extendido y raro es el pueblo de cualquier rincón de España, por pequeño que sea, que no lo celebra acorde a sus posibilidades. Además, la fórmula se ha convertido en todo un negocio, con empresas que viajan de ciudad en ciudad, que concurren a las convocatorias para hacerse con las adjudicaciones de los Ayuntamientos y que han adquirido una versatilidad tal que cuentan con el atrezzo necesario para adaptarse a los requerimientos de cada lugar.

El Mercado Medieval de Córdoba deja su carácter para pasar a ser temático y dar cabida a las cuatro culturas a la espera de que la concejal de Festejos (ahora Promoción de la Ciudad), Marian Aguilar, dé más explicaciones. Pero en el fondo, que es lo que tranquiliza a la gran masa de cordobeses que garantizan su éxito todos los años, seguirá siendo el mismo, porque no faltará la tradicional queja de Facua, ni el choripán, ni el solomillo a la parrilla. Qué más da que a las espada de madera las llamen gladium, tizona, alfanje o cimitarra si los niños se van a seguir emperrando en tener una. Qué más da que quien venda un pan gallego vaya tocado de turbante, kippa o casco con plumero. Qué más da que sobre los puestos de brebajes (infusiones) o baratijas (bisutería) haya una banderola con una media luna, una cruz o una estrella, si la señora que vende el jabón artesano de áloe vera desconoce que en época romana la limpieza se hacía con aceites y amoniaco.

Son dudas que se plantean ante el trascendental cambio que se prevé para el Mercado Medieval de este año y que nos tiene a todos los cordobeses pendientes de las explicaciones de la concejal Marian Aguilar, con las que a buen seguro volverán a ser la noticia del día.