Paralelismo


Esta semana divulgaba la Junta de Andalucía una nota de prensa que ha pasado totalmente desapercibida

PP IU Callejero Diputación Provincial./Foto: LVC
Diputación Provincial./Foto: LVC

Recordarán la que se lió en Córdoba hace unos años cuando se anunció que se iba a tocar una de las celosías del Patio de los Naranjos para facilitar el tránsito de las procesiones en su estación de penitencia al primer templo de la Diócesis. Unos comenzaron a hiperventilar y otros expulsaron espumarajos por la comisura de los labios ante lo que consideraban un atentado imperdonable al patrimonio artístico e histórico de la ciudad.

El mimo con que el Cabildo mima el templo en cada una de sus intervenciones a cargo de los arquitectos Gabriel Ruiz Cabrero, Gabriel Rebollo y Sebastián Herrero era toda una garantía de éxito de la operación. Quienes dudaron de esto demostraron que llevaban décadas sin poner sus pies en la Mezquita-Catedral o de carecer de la sensibilidad necesaria para advertir que cualquier actuación no sólo está estudiada al máximo, sino que para la misma no se escatiman medios. Además, todas las actuaciones cuentan con las bendiciones laicas de las instituciones con competencias en la materia y las realizadas en los últimos años, por si fuera poco, han contado con el refrendo nada menos que de la Unesco, que le ha concedido a la Mezquita-Catedral su máximo reconocimiento como Bien Universal Excepcional, algo que le cortó la digestión a los que se habían encadenado ideológicamente a la celosía de marras.

Los ofendiditos por el tema en cuestión, que llegaron a demonizar el calor de las velas, se aferraron en última instancia a la supuesta autoría de la celosía por Rafael de La-Hoz, un profesional de un reconocimiento mundial incuestionable, además de un íntegro católico de profundas convicciones y un alto cargo del Gobierno de Francisco Franco.

Esta tormenta, que iba y venía según los días, nos tuvo entretenidos a los cordobeses durante muchos meses hasta que finalmente la primera cruz de guía cruzó por el arco que hasta entonces cerraba una celosía, en un cambio histórico que tuvo la Semana Santa, cuyos efectos positivos de todo tipo ya no admiten discusión.

¿A cuento de qué viene esto? Pues resulta que esta semana divulgaba la Junta de Andalucía una nota de prensa que ha pasado totalmente desapercibida. En la misma se informaba que la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de la Delegación de Cultura de la Junta había dado el visto bueno a una reforma en una zona del Palacio de la Merced para adaptarla a las necesidades de funcionamiento de la Diputación Provincial. 

Esta actuación que, como se ve, cuenta con las autorizaciones pertinentes, no ha hecho que nadie hiperventile ni eche espumarajos por la boca por alterar una obra de Rafael de La-Hoz, autor de la restauración del viejo convento de la Merced, así como de la zona de nueva planta -donde se encuentra la parte que se va a reformar- y en cuya fachada septemtrional, de clara estética barroca, incrustó la portada de la portería de San Pedro de Alcantára, del siglo XVI. Con un par.

Las autoridades permiten que en la zona diseñada por De La-Hoz se coloquen mamparas de cristal, que el suelo de barro -tan característico en la Diputación- se sustituya por otro de mármol rojo y que el techo se cambie por placas prefabricadas de yeso. Y nadie rechista ni lloriquea.

Con este paralelismo entre dos edificios protegidos en los que ha intervenido el mismo arquitecto y se proyectan actuaciones autorizadas por las instituciones pertinentes se pretende demostrar que cuando la máscara se cae sólo queda la impostación.

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