Una foto con mucha verdad


La inauguración oficial del alumbrado navideño en Córdoba nos ha dejado una instantánea que dice mucho más de lo que en ella se puede ver. Aquello de la imagen y las mil palabras se queda corto, muy corto, ante esta foto que no sólo nos ofrece un momento gélido en Costa Sol, el encendido de una iluminación que se adivina en las tristes cintas que cuelgan del cedro que preside la plaza, y la cara de estupefacción de algunos de los presentes. También nos habla del peso específico del gobierno municipal, de las relaciones entre los socios y de lo que ellos entienden que es el futuro de Córdoba y la prosperidad de los cordobeses. Las sonrisas más elocuentes son las de la alcaldesa, Isabel Ambrosio, y la delegada de Infraestructuras, Amparo Pernichi. En el resto hay gestos circunspectos cuando no forzados por las circunstancias.

Inauguración del alumbrado navideño. (foto)
Inauguración del alumbrado navideño. /Foto: LVC

El año pasado ya decidió el Ayuntamiento que el acto de inauguración del alumbrado había que sacarlo del centro de la ciudad, como si se organizara para los que allí viven. Nada más alejado de la realidad. Quienes en los últimos años llenaban en bulevar del Gran Capitán o la plaza de las Tendillas no vivían allí ni en sus inmediaciones, sino que habían llegado hasta este punto procedentes del barrio del Naranjo o del Parque Figueroa, por poner dos ejemplos. Decidieron que La Viñuela era un buen lugar para dar por inaugurada la Navidad, algo que nadie discute, salvo los comerciantes de algunas calles de las inmediaciones que se habían visto privados del alumbrado extraordinario, como ha vuelto a ocurrir en esta ocasión. Este año, como ya se ha dicho, fueron a Costa Sol, con tan poca vista de que no había un triste arco navideño en bastantes metros a la redonda, como se puede comprobar en la fotografía, que vale un Potosí.
Con estas medidas, el gobierno municipal cae víctima de sus propias trampas al no calcular el bochorno ajeno que nos hace pasar a los cordobeses. Si ya es duro ver las imágenes de otras ciudades -donde también hay problemas presupuestarios- con unas iluminaciones que entran ganas de coger el coche para ir a verlas, aquí, en cambio, la lagrimita de pena rueda sobre nuestras mejillas al compartir la lánguida tristeza que tienen las palmeras del Paseo de la Victoria o la fúnebre oscuridad del Gran Capitán, por hablar sólo de dos lugares por los que pasan al día miles de cordobeses de todos los barrios por las razones más dispares y que con el paso del tiempo se habían erigido en el escaparate exterior de nuestra ciudad. ¿Y la plaza de las Tendillas? Cuando quiten el mercadillo de productos navideños quedará a solas con la melancolía de tiempos mejores.
Lo más divertido de esta situación es la paradoja que crea el hecho de que la empresa que ilumina la Navidad en medio mundo esté en Córdoba, en Puente Genil, y que la provincia sea el referente en estas fechas cuando en la capital, en cambio, no se avanza, sino que se retrocede. ¿Qué el alumbrado de la calle Cruz Conde es muy bonito? Si, por supuesto, pero si nos vamos a las calles Concepción y a Gondomar vemos que las luces no están a la altura de la cantidad de personas llegadas de todos los rincones de la ciudad y que se merecen algo mejor.
A la vista de la experiencia en otros sitios y en otros años se comprueba que para tener un mejor alumbrado navideño no es necesario gastar más, ni mucho menos. Es cuestión de saber repartir los recursos, como casi todo en esta vida. Iluminar la ciudad en estas fechas no es llevar las bombillas, o los leds, a los barrios afines ideológicamente, sino a aquellos lugares donde la ciudad en su globalidad tiene su ámbito de convivencia común. En caso contrario, el páramo navideño que sale sin adulteración en la fotografía de marras se extenderá como una epidemia por toda la ciudad si lo que de verdad se quiere es dinamitar el espíritu de la Navidad.

3 Comentarios

  1. El eje Tendillas-Mezquita/catedral se ha quedado este año sin una bombilla de alumbrado navideño, después de años y años de tradición. A quien han consultado para tomar estas decisiones ?

  2. Pienso que usa un lenguaje catastrofista que está muy de moda ahora. “si lo que de verdad se quiere es dinamitar el espíritu de la Navidad.”

    Estimo que nadie quiere y mucho menos utilizando “explosivos” destruir nada. Pero le diré más, el espíritu de la Navidad para el mundo cristiano no se mide por vatios o lúmenes. Se mide por otros parámetros, como solidaridad, ayuda, amor, acordarnos de las muchas familias que sufren la avaricia de otras, y tratar de ayudar a los demás.

    Todos esos buenos deseos, algunos farisaicos que, hipócritamente nos deseamos sólo en estas fechas, porque lo normal sería que ese deseo fuese todo el año.

    Imprégnese del espíritu navideño si es cristiano, y no deje caer insidia sobre el ayuntamiento además con explosivos.

  3. Recuerdo que en la Cañada Real Soriana y en el veredon de los frailes, (Villarrubia) calles de dos km.de largas ponían algunas luces ya no ponen nada,somos ciudadanos de tercera, eso sí, para pagar impuestos si somos de primera pero para servicios nada de nada

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