Cambio de clima


Ahora ya cobran sentido los puestos de castañas humeantes en los atardeceres que por fin son otoñales. El termómetro ya está sincronizado con el calendario y parece que han quedado definitivamente atrás los sudores extemporáneos si se andaban unos metros por la acera al sol. Noviembre, el dichoso mes, no admite medias tintas y pide los amaneceres neblinosos, que la lluvia nos visite de vez en cuando y que las humedades comiencen a cuajar en los rincones más umbríos del casco antiguo.
Este cambio de clima vuelve a la normalidad lo que no era normal. Los ciclos de la agricultura recuperan su cadencia de siglos y las alarmas se apagan de momento. Es lo que tiene que cuando se regresa a lo que nunca se debió dejar. Y lo mismo que pasa en la naturaleza ocurre en la política, donde de vez en cuando las aguas se salen del cauce y hay que volverlas a reconducir no sin esfuerzos, aunque con un aplauso generalizado.
Esto es lo que ha ocurrido en el Pleno que ha aprobado las ordenanzas fiscales del Ayuntamiento para 2017. Pocos recordaban una sesión de tanta responsabilidad que discurriera en los términos normales de lo que debe ser la disputa política, con crítica, pero también con cortesía y hasta humor.
Como es sabido, la corporación municipal está compuesta en este mandato por seis formaciones políticas, todas ellas muy diferentes entre sí, lo que complica la adopción de acuerdos. Por esto, es de aplaudir que tras la tensión de las últimas fechas se haya logrado que el PP y UCOR se abstuvieran después de que el gobierno municipal aceptara algunas de las enmiendas propuestas, algo digno de agradecer tanto por una parte como por otra.
Terminado el Pleno surge la pregunta: ¿Este buen clima entre los grupos políticos es flor de un día o va a ser la tónica de ahora en adelante? Por el bien de la ciudad la respuesta debería ser la segunda parte de la cuestión. Hacer política con mayúsculas, aunque sea en una administración local, es lo que se vivió en el salón de Plenos, con el cumplimiento estricto de la regla de la negociación: yo cedo, tú cedes y todos contentos. Éste es el espíritu, que una vez probado con buenos resultados, debería ser el patrón a seguir en los próximos meses.
Dentro de muy poco hay que iniciar la negociación de los presupuestos municipales para el próximo año, el documento que marca las políticas a desarrollar en la ciudad. En este expediente es donde se fijan las acciones y donde quedan plasmadas las prioridades del Ayuntamiento. La elaboración de estas cuentas no sólo genera tensión entre el gobierno y la oposición sino también entre las distintas delegaciones del equipo de gobierno, y más aún si éste está formado por dos formaciones políticas más una tercera que controla y fiscaliza cada uno de los pasos que da.
Visto que el cambio de clima y que la fórmula del diálogo y del consenso ha dado buen resultado en la aprobación de las ordenanzas fiscales estaría bien que se volviera a repetir en el proceso de los presupuestos. Se lograría tener al final un documento en el que nadie estaría contento pero la ciudad saldría ganando, que es lo que importa.

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