El paripé


Resulta que nos prometíamos un otoño interesante, con tensiones, intrigas y pulsos en Capitulares y al final todo ha quedado en nada, como en el famoso parto de los montes. El arranque del curso político en el Ayuntamiento tenía todos los ingredientes de un culebrón, en el que durante varias semanas íbamos a estar distraídos de la gestión municipal con el tira y afloja entre los dos partidos que componen el gobierno municipal y el tercer grupo, Ganemos, que sustenta a los dos anteriores y arrastra desde junio del pasado año el estigma de no haber querido entrar en el cuadro de mando.
Desde que le dieron el suspenso al cumplimiento de los compromisos presupuestarios, ha habido varias demostraciones de fuerza por parte de la formación verde que nos hacían presagiar una intensa negociación de consecuencias indeterminadas. El PSOE les dio un portazo en todas las narices por medio de una desconocida secretaria de agrupación socialista que es la que se está comiendo el marrón de enfrentarse a los de Ganemos. Estos últimos, al menos, lograron que se convocara una reunión de seguimiento del pacto de gobernabilidad, puesto que una de sus críticas es que este órgano de control llevaba meses sin convocarse.
La reunión se celebró el martes echando por tierra los postulados y banderas de las tres formaciones consonantes. Ni transparencia, ni información, ni conocimiento real de lo que verdaderamente ocurrió en esa reunión que, según cuentan, se prolongó por espacio de tres horas. Quienes se fisuran las cuerdas vocales en cada campaña electoral gritando a pleno pulmón que las instituciones deben tener las paredes de cristal para que se sepa todo lo que ocurre dentro resulta que convocan la reunión a última hora de la tarde y, al final, nada de nada. Cuatro tristes frases vacías de contenido para señalar que todo sigue igual, en un claro y rotundo homenaje a Fabrizio Salina.
PSOE, IU y Ganemos compartieron por igual la responsabilidad de practicar el ocultismo más añejo en la práctica política. Ninguno de ellos tuvo la valentía de defender que a sus respectivos electores debían darle los pormenores de los tratado en la reunión en vez de buscar un perfil lamentable y bajo en un asunto tan importante como es el futuro del gobierno de la ciudad.
A lo mejor la razón de este desprecio al electorado está en que ninguna de las tres formaciones está de acuerdo con las posturas que han defendido públicamente sobre el asunto. Pudiera ser que aunque la asamblea de Ganemos decidiera ocupar parcelas de poder municipal, algunos de los concejales de su grupo municipal no estén por la cuestión. También pudiera ser que la “comodidad” expresada por IU de trabajar junto a la formación verde no sea tal, ya que no han cicatrizado aún las heridas abiertas en Ambrosio de Morales por quienes han mudado su ideología a la calle María Auxiliadora. Y como hay veces que el lenguaje que mejor se entiende es el de los gestos, ahí queda la reforma que Isabel Ambrosio ha realizado entre sus siete concejales, para que no quepa la duda de que no va a esperar a nada ni a nadie para iniciar una nueva etapa en el gobierno de la ciudad.
¿Por qué se reunieron, entonces? La explicación más convincente es que lo hicieron para contentar a los más vocingleros de sus respectivas formaciones, para poder justificar ante los suyos que sí, que hubo oportunidad de enseñarle los dientes al adversario. Pero no, la verdad es que todo fue un paripé y que la única verdad es que todos ellos se perdieron El intermedio. ¡Con lo que les gusta!

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