Cómo fotografiar el alma


“Cuando fotografías gente en color, fotografías sus ropas.
Cuando fotografías gente en blanco y negro, fotografías sus almas”. Ted Grant

La fotografía en blanco y negro, en ocasiones abreviado como B/N o en inglés B/W (de black y white), se continúa utilizando debido a diferentes
cualidades que sólo ella ofrece, sobre todo el hecho de que la ausencia de color permite que la mirada del espectador (inclusive el que no es
experto en fotografía) se concentre en los aspectos centrales de la imagen: la composición, las texturas, los contrastes lumínicos y la historia
de lo fotografiado, sin tomar en cuenta los colores de los objetos.

Una fotografía en B/N llama más la atención que una en color, pues el color nos parece más cotidiano; vemos en color. Sin embargo, los aspectos
técnicos de una fotografía en B/N quedan más al descubierto que en una fotografía en color, ya que hemos obviado la distracción que el mismo color
produce.

Un B/N procesado en clave baja (fotografía oscura, con poca luz) puede dar pie a una imagen muy profunda que expresa agresividad, dureza,
melancolía o tristeza. Por el contrario, un B/N en clave alta (fotografía clara, con mucha luz) puede ayudar a expresar sentimientos de pureza
y tranquilidad.

El B/N es simple y elegante. Se convierte en la opción preferida para capturar las luces y las sombras, las estructuras y las emociones.

Para que una fotografía en blanco y negro se considere buena, debe entrar en lo que se conoce como sistema de zonas, que consiste, a grandes rasgos,
en que la fotografía tenga toda la gama de grises, desde el blanco más blanco hasta el negro más negro. El sistema de zonas es una técnica de
blanco y negro diseñada por el fotógrafo Ansel Adams.

“La vida es una buena foto en blanco y negro. Hay blanco, hay negro, y un montón de sombras en medio”. Karl Heiner