Los alojamientos de Isabel II, o cuando hacer las cosas bien siempre es posible


Hay que destacar el papel que la colaboración público-privada ha supuesto en el resultado final.

Bendición de los alojamientos sociales de Vimpyca. /Foto: LVC

El pasado viernes se inauguraron los 18 alojamientos para personas en riesgo de exclusión que han sido impulsados por la Fundación Vimpyca y que serán gestionados por Cáritas. Un acto sencillo que contó con la bendición del obispo de la diócesis de Córdoba, Demetrio Fernández y que en palabras del presidente de la Fundación Vimpyca, el sacerdote Fernando Cruz-Conde, solo era un pequeño ejemplo de lo que la Iglesia ha promovido en vivienda social durante un siglo en Córdoba, haciendo referencia a la labor de los obispos Pérez Muñoz y fray Albino, que en su labor pastoral dedicaron tiempo, esfuerzo, recursos y fe en dotar de viviendas a los más desfavorecidos.

A pesar de la modestia de Cruz Conde, lo inaugurado el pasado viernes es mucho más importante de lo que se pueda referenciar, por lo mucho que significa. Y es que estos 18 alojamientos, equipados con todas las comodidades, son el resultado de quienes vieron la posibilidad de recuperar un solar abandonado, de dotar de vecinos a la despoblada zona en la que se ubica, de ayudar a los que necesitan transitoriamente un techo y de, en definitiva, cumplir con la misión con la que se comprometieron y que llevan a cabo sin ambages. No ha sido fácil: el recorrido ha supuesto enfrentarse a las trabas administrativas y, en algún momento del proceso, a la falta de buena voluntad (política) de quienes solo están al lado de lo pobres si los pobres les votan. Superadas las pruebas – la fe es un motor muy poderoso- el resultado ya está aquí y quedará para la historia local y para el beneficio de muchos ciudadanos anónimos y familias que encontrarán en estos alojamientos una ayuda que en demasiadas ocasiones la sociedad les niega.

Hay que destacar el papel que la colaboración público-privada ha supuesto en el resultado final. A la Fundación Vimpyca se ha sumado la generosidad de las fundaciones La Caixa y Cajasur y la buena voluntad de la gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba que ha querido encontrar una solución donde hubo desidia en un anterior mandato. Una Fundación Vimpyca que se ha convertido en la promotora de vivienda social más importante de Andalucía a pesar de los tiempos difíciles que hemos vivido y los que nos auguran los economistas que están por venir. Cuando lo que te mueve es más elevado que los  meros resultados de una cuenta de explotación, el resultado llega y el beneficio es más grande. Y sobre todo queda el ejemplo a seguir para todos de que hacer las cosas bien siempre es posible.