El sector agroganadero en la encrucijada más difícil


Lo más probable  con este Gobierno es chocar conducidos por la demagogia y el marketing político

Ayer sábado publicamos un podcast con el título de ‘El campo español en el centro de la tormenta perfecta’ y que trata de recoger las inquietudes de parte de los agricultores y ganaderos ante los distintos frentes abiertos,  problemas que parecen haberse conjurado todos al mismo tiempo y que colocan en una de las situaciones más difíciles de los últimos años al sector primario.

El próximo día 20 de marzo el mundo rural -agricultores, ganaderos y cazadores- se darán cita en una gran movilización en Madrid para protestar por lo que consideran un ataque frontal a su actividad y producción, la nueva PAC negociada por el ministro Luis Planas; una reforma laboral que no atiende a la temporalidad que caracteriza al trabajo agrícola, amén de otros extremos tales como la bajada de precios en producción , la subida de los carburantes, la competencia desleal de terceros países a los que no se les exige las mismas condiciones sanitarias que a Europa, la sequía que ya es pertinaz y desde hace una semana el conflicto en Ucrania.

Este último quizá deba preocuparnos más porque añade más complicaciones a lo que ya reivindican los agricultores. Como recordaban hace unos días desde Asaja Córdoba Ucrania es, hoy por hoy, el granero de Europa en lo que a cereales se refiere y el primer productor mundial de semillas, harinas y aceites de girasol. De igual manera, el gas y el petróleo ucranianos son la base para la producción de abonos y fertilizantes para toda Europa y el conflicto armado tendrá consecuencias de peso para el comercio comunitario, con un importante incremento de precios, y desde luego para el sector agrario español aquejado de una importante crisis de rentabilidad.

Quién lo diría, pero España es en la actualidad deficitaria en cereales. Nuestro país importa anualmente casi el 30% del maíz que necesita de Ucrania. Además, como apuntan desde la patronal agraria el 60% de nuestras compras en el exterior de aceite de girasol también proceden de Ucrania, así como el 17% del trigo, el 31% de las tortas de aceites vegetales y el 15,4% de leguminosas grano. Importaciones fundamentalmente destinadas a la elaboración de piensos para nuestra ganadería. Una falta de suministro producirá un encarecimiento de estas materias primas, lo que agravaría la situación de los ganaderos que además ya padecen los efectos de la sequía.

La más que presumibles subidas de precios supondrán un varapalo añadido para las explotaciones agrícolas y ganaderas, con unos precios de venta en origen que no permiten rentabilidad y unos elevadísimos costes de producción. Así las cosas, se puede afirmar que el sector agroganadero se encuentra, en 2022, en unas de sus encrucijadas más difíciles.

Piden un plan de choque al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero lo más probable  con este Gobierno es chocar conducidos por la demagogia y el marketing político. Puede ocurrir que los consumidores sean conscientes del problema cuando la subida de precios de la mayoría de los productos básicos derivados del sector primario compliquen aun más la cesta de la compra. Aunque Sánchez, claro, tiene una nueva coartada, ese tipo de suerte para escabullirse que el presidente tiene: la culpa será de Putin.