Los espacios seguros y la población controlada


No son tan seguros los espacios cerrados con los permisos digitales

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Si se compara la gestión sanitaria de la comunidad andaluza con otras comunidades autónomas y por supuesto con el Gobierno central de Sánchez y sus espurios socios, los andaluces podemos estar satisfechos no solo de dicha gestión sino de que esta haya tenido lugar con el ejecutivo de PP y Ciudadanos y no con la del PSOE, que hubiera estado mucho más al albur de los caprichos sectarios de Pedro Sánchez.

Pero no es todo tan positivo ni plausible. Desde mañana nos enfrentamos a un nuevo escenario en el que el denominado ‘pasaporte COVID’ será obligatorio en espacios públicos cerrados. Una medida que al atentar contra un derecho fundamental – o varios, según como se mire- ha precisado de la autorización temporal del TSJA , ante la insistencia del ejecutivo andaluz.

Un ‘pasaporte COVID’ que no es tan fácil de obtener como se nos vende – seguro que a usted también le ha resultado difícil dar con él a través de la App- y que en realidad no va a evitar más contagios, porque el documento solo informa de que en efecto el portador ha sido vacunado con una pauta completa, pero ese portador, en ese instante, puede estar contagiado y por tanto, convertirse en vector de contagios. No son tan seguros los espacios cerrados con los permisos digitales.

Mucho nos tememos que esta es una medida adoptada para ‘parecer que se hace algo’ cuando en realidad poco más se puede realizar para frenar la pandemia salvo  llevar a cabo otros confinamientos y otras restricciones que pondrían de nuevo a la economía en jaque. Y a las administraciones españolas frente al espejo de su sobredimensión, partidismo endogámico y poca eficacia. Y esta es la verdadera madre del cordero: tomar las decisiones más difíciles. Las que conllevan riesgo. Las que no son populares. Pero para eso se gobierna, no solo para que le digan al presidente o al consejero lo bien que lo hacen y la suerte que tenemos contando con ellos – que también- al frente de la pandemia.

Y es para reflexionar, cuando menos, ese interés insistente por tener a la población controlada. Sobre todo desde gobiernos de un signo ideológico aparentemente poco estatista y sí más liberal. Porque además, cuando las medidas no solo  no se explican bien sino que tampoco se justifican con veracidad,  ello da alas a las conspiraciones desinformativas y a una intoxicación en los medios y las redes que es la pandemia pareja que ha venido de la mano del Covid.