El sesgo socialista


Es curioso que sea una administración del PP y Cs la que estén defendiendo a un municipio, Alcaracejos, gobernado por el PSOE

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A estas alturas de partido, en la España de 2021 y con los años de democracia vividos y conocidos, hay varias cosas que nos han quedado claras y que podemos colocar en la casilla de certezas. Una de ellas es la manera sectaria que el PSOE ejerce al gobernar, cómo no tiene piedad por el rival político y cómo en realidad lo único que le importa, cuando se hace con la vara de mando, es aplicar su agenda ideológica y su programa político saltándose o destruyendo los consensos, sean estos grandes o pequeños. Nada de lo construido en buena lid demócrata y apoyado, obviamente, por una mayoría electoral en anteriores gobiernos o legislaturas suele quedar intacto cuando los socialistas acceden al sillón. Tocados por un adanismo que ya dejó patente Zapatero y que con Sánchez se doctora cum laude -este sí- no les importa dejar a quienes sea en la cuneta con tal de debilitar al rival político sobre todo si éste gobierna otra administración. Lo han demostrado con Madrid/Ayuso, con las vacunas o la política fiscal y ahora lo emplean con Andalucía a costa de los desgraciados incendios forestales, en el que la provincia de Córdoba se ha llevado una de las peores partes.

La decisión del Consejo de Ministros del pasado martes de no calificar a Alcaracejos como zona catastrófica después de que hace dos semanas ardieran más de 600 hectáreas y ocasionara cuantiosos daños ecológicos y económicos, amparándose en un criterio meramente técnico como es la activación o no de determinados niveles de alarma – decisión y responsabilidad ello de la administración autonómica- es el resultado de esa forma de gobernar que es genéticamente socialista.

Desde el gobierno de Sánchez se alude al Plan Estatal General de Emergencias como documento articulador a la hora de establecer las ayudas en caso de incendios como el sufrido por el municipio cordobés. En el caso de Villaharta sí se aprueban porque se decretó, desde la Delegación de Gobierno andaluz, el nivel 1 de alarma. En la administración autonómica alegan, entre otras cosas, que nada de lo regulado en el citado documento especifica que dichas ayudas deban estar sujetas a lo que por otra parte es un criterio meramente técnico y amparado por las competencias autonómicas.

Es igual. Para el PSOE las comunidades autónomas solo existen si están gobernadas por ellos o pueden servir de socios de gobierno en el Congreso sean estos sediciosos o proetarras. Y Andalucía les duele particularmente, porque aún no se han repuesto de ‘perder’ lo que ya creían dinásticamente propio y perpetuo.

Es curioso que sea una administración del PP y Cs la que estén defendiendo a un municipio, Alcaracejos, gobernado por el PSOE, si nos circunscribimos a la lectura política. Ocurre que por encima de las siglas hay partidos que claramente gestionan para sus administrados y otros que lo hacen meramente por el poder.

Y no deja de resultar curioso, así mismo, que José Luis Cabrera, uno de los alcaldes socialistas que no supieron esperar su turno para las primeras dosis de la vacuna del Covid y se coló aprovechando un vial sobrante, ahora esté en la lista de espera de las ayudas que su propio partido no ha otorgado para dejar a la administración andaluza- que ya no controlan- con el compromiso de apechugar con la situación.