El turismo insustituible


FITUR ha sido este año más importante porque del turismo depende en gran parte el futuro post-pandemia, superar de mejor manera la crisis económica y recuperar lo que se haya perdido por el camino.

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Evento gastronómico en Fitur. /Foto: LVC
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Presentación de ‘Córdoba Patrimonio Gastronómico’. /Foto: LVC

La próxima semana será el momento para tener datos más o menos precisos del cómo ha transcurrido la presencia cordobesa en la Feria Internacional del Turismo, FITUR, en esta atípica edición de 2021, agendada el mes de mayo y marcada por las medidas de seguridad, un menor número de participantes y un escenario futuro aun marcado por la incertidumbre que provoca la pandemia.

FITUR siempre ha sido motivo de crítica, desencuentro e incluso chanza en determinados círculos en nuestra capital y provincia. De cómo se acudía allí, de quienes iban, y como acababan determinados saraos ‘promocionales’ se ha hablado mucho aunque sea bajito, porque siempre es bueno estar en la lista de los ‘fituribles’ que no estarlo, ya que al final, evidentemente, se establecen contactos profesionales, se cierran negocios y se acuerdan colaboraciones laborales. Posiblemente el problema de estar en FITUR ha sido que a la postre eran las administraciones, y por tanto los políticos, los que cortaban el bacalao en el asunto, ‘pagaban’ el estand, la estancia y algún que otro dispendio. Que las administraciones públicas tienen una responsabilidad en cuanto al turismo está fuera de toda duda. Que son ellas las que ‘venden’ el producto con el cuidado y mantenimiento de los patrimonios, las costas marítimas y los paisajes de interior no se discute. Y que deben ser unas facilitadoras de la actividad turística privada tampoco tiene que extrañarnos. Y cuando hablamos de facilitar no nos referimos solo a subvencionar, sino a molestar lo menos posible.  Y a no hacerse las imprescindibles con el dinero de todos.

Córdoba este año ha ido con estand propio por primera vez. Una decisión que también ha sufrido el talante muy cordobés de que todo el mundo sabe qué es lo mejor – sobre todo en turismo-  o la actitud de la zorra y las uvas, como la de Pedro García (IU) cuando definía el espacio como “una moqueta con cuatro sillas”. Es curioso cómo en una ciudad eminentemente turística desde hace muchos años el sector esté tan dividido cuando se trata de una misma e importante fuente de ingresos que necesita de todos sus actores. Como en la feria de turismo, no es ajeno ese sector a las vanidades, los egoísmos, los intereses particulares y los buscavidas de siempre. Pero estamos en un escenario profesional y muy competitivo y todos esos defectos son un lastre provinciano cuando se juegan , o pretende participar, en ligas mayores.

FITUR ha sido este año más importante porque del turismo depende en gran parte el futuro post-pandemia, superar de mejor manera la crisis económica y recuperar lo que se haya perdido por el camino. La actividad, las propuestas y el propio escenario llevado por el Ayuntamiento podrán ser mejorables, pero han sido adecuadas y sobre todo avaladas por el ámbito profesional, que es el que se juega los cuartos y conoce de qué va esto. Y no ha sido excluyente, ni ese es el mensaje que se ha dado respecto a las otras instituciones que tradicionalmente ocupan y gestionan la presencia en la feria turística de Madrid.

Trabajar todos a una, en una misma dirección, es lo que se desea a pesar de las diferencias políticas y personales. Esas diferencias se convierten al final en carne añeja y amarilla de hemeroteca y son los guías, las agencias, los tour operadores, los restaurantes, los bares, las tiendas y los hoteles los que deben seguir pagando las cuotas de autónomos ,los impuestos e invertir en sus negocios. Y porque no cabe mucha más discusión respeto al turismo, como nos apuntaba José María Bellido, el alcalde, desde FITUR a La Voz de Córdoba: “El debate de si es bueno o malo está superado”, decía Bellido, “porque de lo que nos hemos dado cuenta es de que el turismo no es bueno o malo, sino que es insustituible”.

En efecto, esta crisis lo ha dejado claro.