La estabilidad tiene un precio


Se puede ser ‘independiente’ pero no por ello alejarse de las consecuencias de lo ocurrido hace escasamente un año

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Isabel Albás, María Luisa Gómez Calero y José María Bellido. /Foto: LVC
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Isabel Albás, María Luisa Gómez Calero y José María Bellido. /Foto: LVC

La ausencia de los concejales de Ciudadanos en el acto de presentación de Maria Luisa Gómez Calero como nueva edil del equipo de gobierno municipal refleja cualquier cosa menos estabilidad. Despejar la incógnita de si la nueva edil se incorporaría al Ayuntamiento tras la forzada marcha de Eva Timoteo por incompatibilidad han supuesto unas semanas de negociación revestidas de cierto misterio por parte de alguien que se ha dejado querer como si de un fichaje futbolístico se tratara. Gómez Calero ha jugado al despiste y de momento eso ya es un punto negativo para quien, desde su nueva responsabilidad pública como edil de Casco Histórico y  Patrimonio, deberá ser ejemplo de transparencia y honestidad.

Nadie duda, o no debería hacerlo, de la legalidad que ampara tanto su llegada a la casa consistorial como su nueva función. El delegado de presidencia, Miguel Ángel Torrico, ha insistido en ello esta semana para despejar cualquier tipo de resquemor al respecto. Otra cosa es que nos creamos el argumento de la estabilidad, el que ha esgrimido tanto el alcalde Bellido como la primera teniente de alcalde Isabel Albás, que ha resultado ser una de las piezas de la negociación al margen de lo que su partido Ciudadanos deseaba. Ahí tenemos una primera estabilidad (política) que se rompe.   Bellido lo ha tenido más fácil en ese sentido porque frente a lo que la formación naranja ofrecía a Gómez Calero – apartarse- él le ha puesto en bandeja un cargo que, sobre todo si la alternativa es el desempleo en el que se encontraba la nueva concejal, difícilmente se puede rechazar. Una nueva capitular que tendrá que sentarse junto a un compañero denunciado por ella misma por presuntas irregularidades, lo que le supuso abandonar su cargo como gerente del Imdeco y la expulsión del partido de Arrimadas. Se puede ser ‘independiente’ pero no por ello alejarse de las consecuencias de lo ocurrido hace escasamente un año, entre ellas una comisión de investigación que ahora podría afectar no a uno sino a dos miembros del equipo de gobierno.

La estabilidad como argumento también se muestra frágil  por la reacción que ha provocado en la oposición municipal. Y en este sentido hay que tener muy en cuenta a VOX, que aun siendo oposición, sí que ha prestado y ejerce un papel, incisivo pero leal, en el apoyo al equipo de gobierno, y que ha visto y denunciado la incorporación de la edil como ‘una compra de voluntades’ que poco ayudan además, en un contexto nacional donde el transfuguismo y el precio de los cargos políticos forman parte del mercado de la actualidad. La maniobra desde luego ha roto de momento la estabilidad ya negociada de cara a los presupuestos municipales y habrá que ver qué consecuencias tiene, por mucho que algunos pongan el marcha el ventilador sacando currículos pasados para que el aire distraiga la atención hacia quienes quieren responsabilizar por una maniobra en la que desde luego no han participado.

Por lo demás, deseamos, claro, que la nueva edil responda a las expectativas de su cargo y sepa gestionar un área, la de Casco Histórico, a la que los distintos mandatos no han sabido ni  saben muy bien donde encuadrar (si a Cultura o Patrimonio) ni a quien encomendar. En ese espíritu de inconcreción de la concejalía el perfil de la nueva edil puede que encaje bastante bien.

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