“El mundo va solo”


Los empresarios cordobeses, mayoritariamente, no confían en la administración central. En ese nivel de confianza ganan las administraciones locales y la autonómica y sale peor parada la provincial

Presentación del Indicador Empresarial de la provincia de Córdoba./Foto: BJ
Presentación del Indicador Empresarial de la provincia de Córdoba./Foto: BJ
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Presentación del Indicador Empresarial de la provincia de Córdoba./Foto: BJ

El pasado viernes este diario presentó el IV Indicador Empresarial de la Provincia de Córdoba, un documento llevado a cabo por el instituto Concepto,  que precisamente por tener ya cuatro ediciones y cerca de 50.000 respuestas ofrece una fotografía más precisa de la actividad, retos, preocupaciones y objetivos del tejido empresarial cordobés. El Indicador, que ha contado un año más con el patrocinio de la Fundación Caja Rural del Sur y el Cabildo Catedral,  ha refrendado así mismo su carácter provincial al ser presentado en Cabra y con la colaboración inestimable de su joven alcalde, el popular Fernando Priego, llamado a mayores responsabilidades públicas no solo por su juventud sino también por su capacidad de trabajo y gestión.

El IV Indicador Empresarial ha contado con algunos meses más de trabajo de campo debido a la situación sanitaria y aunque en él, por las fechas, no se ha contemplado una variable muy importante como es la futura llegada del centro logístico del Ejército, sí que ha arrojado datos para su estudio, análisis y reflexión. De hecho este indicador nació con la vocación de ser una herramienta no solo para los sectores empresariales sino también para las distintas administraciones, que encontrarán en él un documento muy útil para conocer a sus administrados, qué políticas realmente son efectivas, cuales satisfacen más a los sectores productivos y por dónde hay que caminar en un futuro que cambia cada vez más rápido, hecho éste que ha constatado la pandemia del coronavirus.

Aunque nuestros lectores que estén suscritos al boletín gratuito de La Voz de Córdoba tendrán acceso público al estudio, conviene destacar algunos aspectos del mismo debido a su interés. Por ejemplo, que la opinión mayoritaria de los encuestados considera que el sector agroindustrial sigue manteniendo el peso económico de nuestra provincia junto al sector servicios, que en la presente edición supera al que era hasta el momento el segundo más importante, el turismo,  y crecen en la percepción de importancia de los sectores logísticos y la construcción.

Las principales dificultades o problemas a los que se están enfrentando las empresas cordobesas tienen una total relación con el actual contexto que vivimos, y por tanto en esta edición se identifican como extraordinarias la pérdida de actividad por imparto del COVID-19 y la incertidumbre del mercado/consumidor. Las estimaciones de empleo al cierre de 2020 es que aproximadamente 1 de cada 3 empresas verán disminuida su plantilla que por término medio podría superar el 30% de rescisión de sus trabajadores.

La adaptación a la revolución digital junto al fomento e inversión en I+D+i son las tareas más valoradas por parte de las empresas cordobesas para emprender un camino de mayor éxito y desarrollo empresarial, si bien destacan como principales además de la adaptación digital, la mejora de los procesos productivos y la gestión estratégica a nivel comercial, siendo constantes como ‘tareas pendientes’ según  se observa de anteriores ediciones.

Uno de los aspectos que han sorprendido es que aproximadamente 1 de cada 2 empresas cordobesas no ha solicitado las líneas de ayudas ICO, un dato que podríamos relacionar con otro que aporta el mismo indicador: los empresarios cordobeses, mayoritariamente, no confían en la administración central. En ese nivel de confianza ganan las administraciones locales y la autonómica y sale peor parada la provincial.

Un nivel de confianza que también tiene mucho que ver con algo que se viene repitiendo en las cuatro ediciones pero que en esta, precisamente marcada por la crisis sanitaria y la necesidad de ayudas, se ha puesto más de relieve: Las deducciones y exenciones fiscales, así como las subvenciones e incentivos a fondo perdido, se consideran las medidas más adecuadas a solicitar a las administraciones públicas para la reactivación de la economía de las empresas. A lo que hay que añadir que para la atracción de nuevas inversiones y creación de empleo, los empresarios reclaman más agilidad en la tramitación de licencias y proyectos, así como mayores beneficios fiscales para la implantación de empresas.

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Presentación del Indicador Empresarial de la provincia de Córdoba./Foto: BJ

Y es que, a pesar de la pandemia y precisamente ahora por la misma, en la economía de mercado en la que nos movemos sigue siendo válido el viejo adagio del siglo XVIII acuñado por Vincent de Gournay: “Laissez faire et laissez passer”. Si hemos visto perder libertades y derechos fundamentales en pos de la salud pública en este último año, ha quedado quizá más patente la falta de libertad de economía en un país aun bastante intervencionista y sobre todo recaudador de demasiados impuestos. Nuestros empresarios, si bien valoran las ayudas públicas, sobre todo consideran importante la mejor ayuda que se le puede pedir a los gobiernos y al Estado: No molesten. Agilicen trámites, faciliten suelos, gasten con cuidado -y bien – los presupuestos públicos y no nos asfixien con una fiscalidad en muchos casos duplicada.  Lo demás vendrá por añadidura, o sea, el progreso. Porque el viejo adagio referido finalizaba con otra sentencia que se suele eludir: “Le monde va de lui même”, “El mundo va solo”.

 Y es que al final, lo que reclaman los empresarios es lo mismo que necesita la propia sociedad y que consiste en una libertad real, responsable y eficaz. Nadie quiere ni necesita una libertad tutelada por aquellos que ni inspiran confianza ni gestionan con decencia el dinero público.