Una polémica desactivada y un acuerdo productivo


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Asistentes a la reunión sobre las Caballerizas. /Foto: LVC

El pasado lunes este diario digital se hacía eco, en exclusiva, de la recogida de firmas que un amplio colectivo vinculado al mundo del caballo había llevado a cabo ante la innovación del Plan Especial de Protección del Casco Histórico (PEPCH) para la conversión en museo de la planta alta de la cuadra principal de las Caballerizas Reales. Entre los firmantes que mostraban su rechazo a esta iniciativa figuraban el empresario Javier Campos; el expresidente de CECO y primer presidente de Córdoba Ecuestre, José Luis Vilches, la gerente del centro El Cañuelo, Inmaculada Estévez, o el catedrático emérito de la UCO Francisco Castellón Montijano. En total 40 firmas más o menos representativas del sector daban cuenta de la disconformidad de la decisión municipal de habilitar una sala expositiva o museo que nada tenía que ver con la razón de ser del edificio y las actividades que allí se celebran, argumentando además que en la ficha urbanística del inmueble se contempla un espacio para un museo ecuestre.

El Ayuntamiento no tardó en contestar, alegando que la ciudad necesita de más espacios para la cultura y que daría cumplida información de la propuesta comunicada a Córdoba Ecuestre, CECO, la Gerencia de Urbanismo y representantes del  sector cultural. En efecto no ha acabado la semana sin conocer dicha propuesta y posterior acuerdo para que Caballerizas Reales, una vez sea de titularidad municipal, se convierta en Centro Internacional del Caballo bajo la gestión de Córdoba Ecuestre. Se consensuó así mismo que un 6,5 por ciento de la superficie de Caballerizas Reales -1.922 metros cuadrados que componen la planta superior- se destinen a sala museística contemporánea. Un acuerdo participado por el alcalde de Córdoba, José María Bellido; el presidente de CECO, Antonio Díaz; el presidente de Córdoba Ecuestre, Rafael Blanco; el presidente de la Asociación de Ganaderos ‘Pura Raza Español’, Enrique Lovera, y el rector de la Universidad de Córdoba, José Carlos Gómez Villamandos. También se ha contado con diversos representantes del mundo de la cultura, como el escultor José Manuel Belmonte, que mantuvieron un encuentro con el presidente de la GMU, Salvador Fuentes.

Hasta aquí, más o menos, el relato de los hechos que han formado parte de la actualidad política de la semana y que suponen un capítulo importante en la vida de Córdoba por cuanto Caballerizas Reales, una vez dejen de ser propiedad del Ministerio de Defensa – largo y tortuoso camino ha sido ello- se presentarán con un proyecto definido para una capital que necesita materializar proyectos largamente paralizados. Y Córdoba, como referente del caballo y el mundo ecuestre, es una asignatura aún pendiente.

Pero quizá lo más destacable de lo ocurrido hasta ahora ha sido la actitud del alcalde que, aun apelando al consenso y el diálogo, ha dejado claro que no iba a permitir debates estériles ni “falsos enfrentamientos”, de los que en Córdoba sabemos y mucho. Y no se trata en este caso de desmerecer la opinión de los firmantes que discrepan con el uso de la sala expositiva sino de valorar que, a pesar de que el uso de la misma no sea de su agrado, sí que está consensuada por las entidades que desde luego tienen responsabilidad en el futuro Centro Internacional del Caballo. Hubiera sido otra enorme pérdida de tiempo entrar de nuevo en los ‘falsos enfrentamientos’ de los que se aleja el alcalde consciente de que gobierna para todos pero no al gusto de todos. El hecho de que el arte contemporáneo tenga un lugar en el futuro centro no está de más si recordamos que exposiciones como la llevada a cabo por  el grupo ‘Córdoba Contemporánea’ en la Sala Vimcorsa ha sido una de las de mayor éxito de los últimos años. ¿Hay más sitios para ello?, como se pregunta el empresario José Luis Vilches y uno de los firmantes del manifiesto. Seguramente sí. Pero este acuerdo se nos antoja algo más ambicioso por cuanto quiere aprovechar el peso de lo ecuestre para mostrar la labor de muchos artistas que en la mayoría de las ocasiones disfrutan del éxito internacional y del silencio local. Todo suma. Lo que resta es el enfrentamiento y los desacuerdos enquistados. Y Córdoba los ha padecido durante demasiado tiempo. Ahora sería bueno que también en la agenda se agilice el uso del antiguo convento de  Regina para su uso museístico. Si se llevara a cabo, hasta podemos pensar que en Córdoba las cosas comienzan a cambiar por fin.

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