Esta España de ellos


“Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra” cantaba Cecilia. Gran parte de esa España a la que le cantaba la artista malograda se viste hoy de naranja de nuevo para protestar por la Ley Celáa. Esta semana, España se vistió de negro también a través de una ley pensada para la muerte y no para la vida. Ni tan siquiera para la calidad de vida que tanto proclaman sus impulsores.

Uno de los grandes logros del socialismo es hacernos creer , y ciertamente lo consiguen, que legislan para ampliar libertades. Ocurre que las libertades no solo están garantizadas legislativamente hablando, sino que son connaturales al hombre desde que nace. Bien es cierto que la libertad, también, hay que pelearla día a día. Esa es la pelea de la España naranja hoy y de los que se oponen a la eutanasia, que no es un ‘bien morir’ como etimológicamente resulta, sino un fracaso en toda regla de un país, o de sus administradores políticos, que se desprenden así de una responsabilidad médica como es dotar de presupuesto para su incremento e investigación a los cuidados paliativos y también, que no se nos olvide, a la denominada dependencia, que como ha recordado el pleno reciente del Ayuntamiento cordobés, requiere muchas mejoras.

No son más libertades, sino menos responsabilidades. Y con una máxima que se ha repetido desde  que el mejor socialismo-couché y caviar nos gobierna : para ellos no quieren lo que legislan para el pueblo :cuando llega el momento de pensar en sí mismos, en sus entresijos más espurios, aflora el más desarmado y desencarnado  liberalismo y capitalismo del que gustan cuando no están bajo los focos mediáticos e incluso con ellos.  Es decir, suelen ser usuarios de mejores clínicas y hospitales que le garanticen seguir viviendo sin dolor ni padecimiento porque sus bolsillos les permiten acceder a los cuidados que el hombre sencillo e ingenuo que los mantiene con su voto jamás podrá acceder; y a las universidades y  los colegios privados más exclusivos para sus hijos, asegurándose así un relevo generacional para la élite que ellos, con el nombre del pueblo y las libertades en la boca, forman. Centros privados, no concertados de la Iglesia, que eso se queda solo para la triste clase media a la que esquilman.

La oposición a esta última e innecesaria nueva ley ha estado en PP y VOX que parecen confluir en un mismo postulado moral. Ojalá esta y la nueva normativa que hoy se protesta de nuevo en la calle – calle a la que también quieren quitar la voz- sean derogadas en un futuro. Bien es cierto que lo visto en anteriores legislaturas no invita al optimismo ya que todos los despropósitos legislativos que han servido para dividir a los españoles  y no para dotarles de más libertad- Memoria Histórica o la ley de Violencia de Género- finalmente no sólo se han quedado sino que han sido ampliadas.

Una España, por tanto, que no es tan nuestra, como cantaba Cecilia, sino cada vez más de quienes no creen en ella.

 

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