La lucha proletaria desde Twitter


Poco tardaba el señor Pedro García en colgarse la medalla por la autorización de la Junta de Andalucía de permitir la actividad comercial de los mercadillos en el último BOJA que regula las nuevas medidas contra la plaga que padecemos. El portavoz de IU en el Ayuntamiento de Córdoba mostraba en la red Twitter su alegría con un ‘para algo sirve la lucha’. Unos días antes, su formación, junto con PSOE y Podemos, habían presentado un informe al equipo de gobierno avalando la labor de los mercadillos, su importancia económica para miles de familias y el escaso riesgo sanitario que conforman al celebrarse al aire libre. He ahí la ‘lucha’ de la que presume el señor García. Su obligación como cargo público, por otra parte.

No sabemos qué peso habrá tenido dicho informe en la decisión – tardía y nocturna, por cierto- de la Junta de Andalucía, una administración que también está dando señales de improvisación, despiste, temor y volubilidad en la gestión de esta crisis. Aunque sus criterios, nos dicen, vienen avalados por expertos – aquí sí existen- las decisiones siempre pasan por el tamiz político de soplar y sorber que no acaban contentando a nadie, ni tan siquiera a los votantes que se pretende no perder.

Sí sabemos que la lucha a la que se refiere el señor García no es tal lucha, dado que se hace desde la comodidad de una red social y con la garantía de un sueldo generoso y seguro a fin de mes. La acepción de ‘lucha’, desde luego, es otra más incómoda, valiente y sucia, por cuanto requiere en muchos casos tirarse al barro y pelear frente a los poderosos, que tal es la mitología izquierdista. Si a la lucha le quitamos esa mitología y mostramos los hechos, lo que nos encontramos es la paradoja de que el mismo que dice defender a los vendedores ambulantes hace escasamente unas semanas arremetía contra la bajada de tasas y congelación de impuestos municipales que proponían Cs y VOX y que finalmente parece que aprobará el equipo de gobierno municipal encabezado por el PP. Porque en el discurso izquierdista, y en los hechos, no existe la bajada de impuestos como medida que dinamiza la economía, sino como un favor que se les hace ‘a los ricos’. La misma actitud se puede encontrar en la Comunidad de Madrid y en gran parte de la España donde municipios y CCAA han decidido una bajada de impuestos ante la situación de crisis que vivimos.

Para la izquierda no existe la clase media, ni los autónomos, ni los que con el esfuerzo de su trabajo tienen una segunda vivienda para alquilar. Todos son ricos, defraudadores o especuladores. Sí se alinean con el vendedor ambulante, por cuestión estética y porque la precariedad de ese colectivo es lo que más le gusta a estos ‘luchadores’. La misma precariedad que desean , y en eso sí que se esfuerzan, para el resto de trabajadores, y convertirlos así en la famélica legión de parias que pierden toda intención de lucha porque ante todo deben matar el hambre, como en Cuba o Venezuela.

Y después poner en el Twitter su foto de salvadores de la clase obrera hecha con el último iPhone. Tal es la lucha del comunismo del siglo XXI.

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