La obnubilación de Córdoba


A finales de diciembre del 2016, en este mismo medio incorporaba un ensayo que con el título “Oferta, demanda y locales vacíos en Cruz Conde”, desarrollaba a mi parecer los motivos que entendía y entiendo en estos momentos son los definitorios del por qué en la calle premium de nuestra capital, empezaba a fraguarse una tendencia que lamentablemente un año y medio después, no hemos visto nada más que acrecentarse, el cierre paulatino de locales comerciales, y es que tal y como pienso en estos momentos, el sector comercio, el sector servicios es un sector dependiente de los sectores motores de una economía, como lo puede ser el industrial o de sectores transformadores del agropecuario, entre los principales, y si estos son débiles o escasos, suinfluencia hacia el sector comercio es más que evidente, ymás en una economía como la de nuestra capital o provincia.

Con ello se desvanecían los argumentos de quienes volcaban el peso de esta situación exclusivamente a los altos precios de los locales o en la peatonalización de la misma, y es que existen muchos más argumentos para explicar una tendencia que se está convirtiendo en algo más que comercios cerrados, una tendencia que a mi juicio es un escaparate de la verdadera realidad económica y de desarrollo de nuestra ciudad, o es que ¿nuestra ciudad ha de abandonar la existencia de una calle premium a la altura de las que existen en otras capitales andaluzas o de nuestro país?, una calle al fin y al cabo reflejo de su desarrollo y de su economía.

Son otros muchos factores los que un empresario de sector comercio valora para determinar la viabilidad de su negocio, y entre otros se encuentra el gasto medio por habitante y la tasa de visitas a su establecimiento, y si estos índices no llegan a las cotas mínimas, el cierre del establecimiento está más cerca de producirse. No sólo se trata de analizar sus ventas -que dependerá de sus precios, de su calidad en sus productos o de sus promociones-, o de tener un alquiler más o menos alto, si los umbrales anteriores no alcanzan determinadas cuotas, de nada sirve tener un negocio en un lugar donde simplemente no hay consumo.

Para proceder a argumentar con más detalle, qué es lo que viene ocurriendo en nuestra capital y provincia, sería interesante que cada uno de ustedes se detuviera a analizaran la siguiente tabla que ha sido elaborada de fuentes públicas y privadas como el Instituto de Estadística Andaluz, el Instituto Nacional de Estadística, o informes de análisis del BBVA, Fundación de Cajas de Ahorros o Analistas Económicos Financieros entre otros, donde se expone una veintena de variables económicas para Andalucía y Córdoba, y donde finalmente se señala en qué posición nos encontramos con respecto a nuestrasprovincias hermanas.

Recientemente en el avance para el 2018 realizado por Analistas Económicos de Andalucía para nuestra provincia, cifra que nuestro crecimiento -PIB- será algo menor que el pasado 2017, afincándose en el 1,8, y señalando que probablemente seremos de nuevo la de menor crecimiento de nuestra comunidad, frente a Huelva y Jaén que se situarán en la media regional, alrededor del 2,7%, y donde Málaga seguirá liderando el motor de la economía andaluza con un PIB del 3,1% seguido de Cádiz y Sevilla con sendos aumentos del 2,9%.

Esta situación que se viene manteniendo desde el 2016, está marcando que nuestra provincia vaya perdiendo competitividad, y cada año se vaya afianzando una brecha mayor entre las provincias de nuestro entorno más inmediato que más crecen y la nuestra, sin entrar en comparaciones con otras provincias de nuestro país.

Entre otras conclusiones señalar una cifra de paro escandalosa -los datos de cierre en el 1T del 2018 nos siguen confirmando en la 5ª posición de mayor paro de nuestro país, y la 7ª posición andaluza, -un 25,45%-, sólo por detrás de Cádiz-, una disminución de la población en más de 17.738 personas desde el periodo máximo de población, una acuciada presión en los últimos años de inspecciones fiscales al sector empresarial y autónomo según los principales firmas de despachos de nuestra provincia, una estancia turística que no acaba de acrecentarse precisamente cuando se vienen superando los récord en los mejores años turísticos, una tasa de mortalidad de las más altas y de natalidad de las más baja de nuestra comunidad, identifica entre otras variables, una tormenta perfecta de lo que viene aconteciendo en una capital-provincia que viene perdiendo desde hace años un peso económico y de expectativas de futuro para sus ciudadanos que en algún momento habrá de empezar a corregir.

El pesimismo se encuentra en el camino más recto para la resignación y el fracaso, y a su vez la indolencia de esta ciudad es el cultivo idóneo para seguir siendo simplemente espectadores de un futuro que lleva tiempo escribiéndose con líneas claramente dirigidas hacia la falta de expectativas. La necesidad de cambios, y cambios ha de haberlos, pasan primero por la evidencia de la situación y las ganas de girar el rumbo que la desidia y la indolencia de algunos y la resignación de otros, del califato de mesas de falsos y fantasmas tronos, así como la carencia de actitudes de quienes tenían la responsabilidad de haber evitado la actual situación, nos han llevado a esta situación de somnolencia, fuese como fuese y a quienes corresponda, lo cierto es que si hiciese falta vociferar ¡hasta aquí hemos llegado!, si ha llegado ese momento, ese momento es ya y ahora.

Las tareas a poner en marcha, muchas y para debatir en cualquier momento en cualquier otro ensayo, pero con una condición, debatir y establecer estrategias de desarrollo con sólo aquellos que depende la creación de riqueza de una sociedad, lamento decir que quienes no tengamos tal responsabilidad, debemos sobrar en dichos debates, tal vez en esto recaiga parte de nuestros fracasos, pedir opinión a todos y para todo, y además buscando el todo ello el cortoplacismo, se encuentra reñido con la toma de decisiones, y son esto, las decisiones las que marcan caminos para emprender de futuro de las ciudades, pero no el continuo debate participativo buscando el equilibrio con el redito a corto plazo, relegando con ello precisamente las decisiones para un segundo plano.

Preguntémonos cada uno desde nuestra responsabilidad,qué podemos hacer por cambiar esta tendencia más que evidente y objetiva que vienen arrojando los datos económicos y sociológicos de nuestra capital y provincia, tal vez lo primero que debemos hacer, es ser consientes de esta realidad para proceder a continuación a compartirla con otros y buscar cómo cambiarla, aunque parezca poco, es un gran paso hacia romper con la obnubilación de esta provincia y, que parece por las actitudes o falta de estas, es un estado natural en el que algunas personas o instituciones se bandean de forma prodigiosa para sus propios intereses.

Por cierto, obnubilación es el estado en el que se sufre una pérdida pasajera del entendimiento y de la capacidad de razonar o de darse cuenta con claridad de las cosas. Ojalá esa alma de Córdoba despierte, y si lo hace será porque algunos o mejor todos nos demos cuenta, y entre todos nos llamemos a despertar y emprender un camino muy diferente al que en estos momentos nos estamos viendo obligadamente recorrer, sin duda no hay tiempo más que perder.

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