El euro y la población en nuestra capital


Dentro de unos días daremos el adiós al 2016 y nos adentraremos en un nuevo año, y recopilando imágenes de otros fines de año, me viene a la memoria el espectáculo que con el nombre de euroforia presentaba a todos los españoles la nueva moneda que estaría ya presente en nuestros bolsillos a partir del 1 de enero del 2002, y que, a mi parecer ha sido y es el elemento más evidente de unión europea, ojalá se hubiera avanzado en otros órdenes al mismo nivel que éste, pero sin duda el euro ha sido el máximo exponente para la igualdad y la estabilidad económica y social de la mayoría de los países del viejo continente.

Nuestra capital, junto a Madrid y Santa Cruz de Tenerife tuvieron el honor de despedir el año con un remember de nuestra peseta, adentrarnos al nuevo año con la presentación de la que sería la moneda de la mayoría de los europeos. Desde la Plaza de la Corredera se proyectó un espectáculo que daba la bienvenida al Euro, y que precisamente el próximo 1 de enero cumple ya 15 años. Para tal acontecimiento se realizó, según el consistorio del momento, el mayor despliegue técnico realizado hasta el momento en nuestra capital para este tipo de eventos, proyectando de nuevo nuestra ciudad fuera de nuestras fronteras.

Es anecdótico como nuestra capital es mejor valorada y redefinida en cuanto a oportunidades por quienes nos conocen desde fuera, que por nosotros mismos, tal vez se deba a ese espíritu senequista basado en la autosuficiencia, impasibilidad de ánimo y dominio de las pasiones que caracteriza ésta corriente filosófica y de vida. Lo evidente es que la historia nos ha posicionado en muchas ocasiones como epicentro del saber, de la cultura y hasta de la economía, aunque todo ello se olvida cuando miramos al presente. Tal vez la historia sea esa conciencia que de vez en cuando viene a nuestra memoria, para recordarnos aquello de que, los tiempos pasados fueron siempre mejores, pero también debe servirnos para reconocer experiencias y saberes que nos ayuden a encaminar los nuevos caminos a emprender, de ambas reflexiones prefiero quedarme con ésta última.

Córdoba llegó a tener un millón de habitantes allá por el Siglo X durante la época musulmana cuando los dirigentes que vivían en ella gobernaban gran parte de la península ibérica, destacando nuestra ciudad por ser el centro neurálgico del saber y la cultura del momento a nivel mundial. Siglos antes, nuestra ciudad fue capital de la Hispania ulterior en época de la república romana, y de la Bética en el imperio romano. Hablamos de un millón de habitantes, habitantes que venían de muchas otras zonas del mundo a nuestra capital, atraídos por el desarrollo social, cultural y económico del momento.

Los movimientos migratorios a lo largo de la historia siguen respondiendo a las mismas condiciones, y las ciudades se engrandecen en la medida de que se nutren de población ávida de esperanza de desarrollo social, cultural y económico.

Hace unas semanas el Instituto Nacional de Estadística anunciaba un estancamiento de la población española, cifrándola en 46.468.102 personas las que a julio del 2016 residían en España. Cada día, España se esta convirtiendo en una población más envejecida, y los datos apuntan a un crecimiento descompensado que podría conllevar a cambios sociológicos importantes tanto a nivel social como económico en los próximos 20 años a nivel mundial. Me congratulo de tener una familia numerosa, y me enfrento, por supuesto intelectualmente, a quienes rebaten esta filosofía de vida, que además me supone cierto desconcierto, ya que suelen ser personas que coinciden en defender la protección de determinados seres vivos, y olvidan proteger precisamente a otro ser vivo, el ser humano, supongo que serán incontinencias y verborreas, eso sí intelectuales, de estas personas.

Durante los años de crisis, se ha producido cierto movimiento migratorio en las diferentes provincias españolas y haciendo un somero análisis comprobamos como nuestra capital se sitúa actualmente en la posición doceava de las capitales españolas con mayor población, y la decimonovena a nivel provincial.

A lo largo del periodo que me he marcado de análisis desde el año 2009 de confirmación de la crisis económica, hasta el último dato de población del INE, nuestra capital ha perdido 1.819 personas en nuestra capital y 12.388 personas en la provincia, situándonos en los 326.609 y los 791.610 respectivamente en el cómputo total.

Si miramos a la capital del sol, vemos como su provincia ha sido la que más ha aumentado a nivel nacional, con 36.230 nuevos residentes y su capital en 704, la tercera capital de España que aumenta tras las capitales de Palma de Mallora -1.679- y Murcia -4.133-.

No es de extrañar que dichas capitales se encuentren entre las capitales que más crecen a nivel económico, y por tanto esto conlleva, el crecimiento social, cultural y de bienestar de las mismas. En este caso hay que incidir por si alguien no quiere enterarse, que el orden de los factores si altera el resultado, y sólo un crecimiento económico puede permitir el desarrollo y crecimiento de los demás factores, y nunca puede producirse al contrario.

Si quisiera medir con el anterior dato, el movimiento económico, me podría servir analizar entre otras variables los datos de operaciones hipotecarias constituidas en Málaga y Córdoba, y las diferencias son claramente notables como cabría esperar. A lo largo del 2016, hasta el mes de octubre, en Córdoba se han constituido de media 560 operaciones financieras frente a las 1.596 que se realizan en Málaga mensualmente, con un promedio por mes de 62.108 ml. €. y 210.276 ml. €. respectivamente entre ambas provincias. Lejos quedan los datos en Córdoba históricos de 1.934 operaciones que se formalizaron en julio del 2009 y de algo más 224.814 ml. €.  en el mes de junio de ese año.

Córdoba viene padeciendo una falta de visión general que no ayuda a que la población no sólo no aumente, sino que además se vaya perdiendo. Como venimos argumentado, se ha de dar un cambio de paradigma que de un giro total a nuestra actual estrategia de desarrollo, la cual no puede ni debe basarse nunca únicamente en sectores cíclicos como el turismo y los servicios. Atraer a empresas es traer desarrollo , es demandar población y afianzar el capital humano que tenemos actualmente.

La atracción y consolidación de la población debe ser motivada por la esperanza de una mejor de calidad de vida en el lugar donde se quiere emprender ese viaje que se llama vida, y ello conllevará que dejemos a un lado los modelos ideológicos que acampan por doquier en los establishment políticos y nos dediquemos a emprender con la lógica de aquellos visionarios que en su momento acamparon entre lo que son nuestras actuales ruinas y que nos hacen recordar, no para sufrir por lo que ya no somos, la idea de redefinición de una sociedad abierta, innovadora y generadora de bienestar para el futuro. No nos olvidemos que no hay derechos sin obligaciones, no hay frutos sin sacrificios, ponerse manos a ello es nuestra tarea, nuestra misión y nuestra responsabilidad, cada uno de nosotros en nuestros cometidos, pero principalmente de quienes tienen en estos momentos en sus decisiones, los designios de futuro de nuestra capital.

Feliz Navidad, Felices Fiestas y un año 2017 de sabiduría y de lógica.

 

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