Ideas


Querido diario, ayer fue un domingo extraño, o al menos a mí me lo pareció. Posiblemente porque recibí e indagué noticias que me dejaron perplejo en algunos casos, e indignado en otros, más allá de lo común de estos días.

Si con la autorización a la salida de los impúberes Córdoba parecía el recinto ferial el día de los cacharros a mitad de precio, este fin de semana era el día de la inauguración y encendido de las luces. Tan solo faltaban los fuegos artificiales.

Mientras tanto, el ministro de sanidad, Sr. Illa, advertía que no iba a ser posible practicar la prueba de detección del virus a todos los españoles, pero seguía sin fijar los criterios de a quiénes y por qué. Sin embargo, el Boletín Oficial del Estado anuncia adjudicaciones millonarias por procedimientos sin publicidad a empresas de las que no consta ni su domicilio, mientras vemos y oímos cómo empresas españolas, más que capacitadas en la fabricación de los tests de detección ni siquiera son consultadas por el gobierno de España, pero sí contratadas por el de Francia.

Y no sé si los servicios de inteligencia de este país están investigando tales contrataciones a dedo o están más preocupados de monitorizar nuestros móviles o indagar nuestras conversaciones por si halagamos con algún exabrupto al vicepresidente o sus acoletas.

El editorial del diario El País, libre de toda sospecha antigubernamental, advierte ya del peligro de los anuncios a bombo y platillo de pactos vacuos de contenido que no llevan a ningún lado, (salvo a la desilusión de los gobernados, me temo), por ser una mera operación de márketing, y ya observa que la solución no viene de la mano del decreto-ley.

ABC reflexiona sobre la necesidad de pedir el rescate a Europa ante la que se avecina.

Y a última hora de la tarde recibo un vídeo del párroco de Sta. Victoria en el barrio del naranjo, describiendo la grave situación en la que se encuentra gran parte de su feligresía y la acuciante necesidad de ayuda.

Y pienso que esto no ha hecho más que comenzar.

Esta mañana nuestro párroco ya trasladaba el dato de que Cáritas diocesana de Córdoba había atendido a más de veinte mil familias durante la pandemia y precisaba de nuestra ayuda. Y siendo además nuestra provincia la que más afectada quedará a nivel nacional por esta crisis económica que sigue a la pandemia, el futuro no se presenta precisamente esperanzador.

Evidentemente que todos nosotros debemos contribuir, en la medida de nuestras posibilidades y algo más, a paliar esta situación. El riesgo a una necrosis social y de empleo es una realidad tan certera, que la propia izquierda extrema de Podemos, agazapada ahora tras el gobierno, está deseosa de afrontar con sus fórmulas mágicas de mayor carga impositiva y mayor gasto público, que así dicho ( lo de gasto público) hace presagiar un uso responsable del dinero de todos en aras del bien común, en este caso el mal común (ya decía mi abuela que los bienes están para los males). Pero el ejemplo y la experiencia de los gobiernos democráticos de izquierda hispanoamericanos que son considerados más allá del oráculo por los acoletas, es el fiel reflejo de que hay que actuar precisamente al contrario, si no queremos que en este país se agote hasta el papel higiénico.

Al igual que tendremos que apretarnos el cinturón un poco más para ayudar a nuestros conciudadanos, y siempre desde aquellas asociaciones u organizaciones no gubernamentales que nos inspiren más confianza por su seriedad y compromiso en el uso de nuestro dinero, del mismo modo hemos de exigir a nuestros gobernantes que atiendan la creación de empleo como el principal elemento de lucha frente a la crisis.

En el ámbito municipal, que el presupuesto de los fuegos artificiales, de la batalla de las flores o la subvención al rally vayan al banco de alimentos para que nadie, ningunos padres o abuelos tengan que sentir la frustración de no poder atender unas necesidades básicas.

Desde el ámbito provincial, tal vez puedan esperar algunas mejoras previstas para este año, en beneficio de tales ayudas.

Desde el gobierno autonómico para que se agilicen trámites burocráticos absurdos, dando así a los empresarios, autónomos y emprendedores instrumentos rápidos y eficaces a la hora de emprender una actividad o negocio capaz de crear empleo y riqueza, que la seguridad no está reñida con la celeridad, y este país cuenta con un elenco de profesionales que en nada desmerecen a los funcionarios, anquilosados la mayoría de ellos en un Estado tuitivo más propio del franquismo que de la Europa que nos contempla. Y como medida , la estimación sin cortapisas del silencio en sentido positivo en esos ámbitos de actuación.

Y en el panorama nacional, haciendo llegar créditos a las empresas y autónomos de forma eficaz, no a través de un rescate encubierto a la banca, que aprovecha las líneas de crédito estatales para saldar las deudas de sus clientes con ellos. Fomentando una línea de microcréditos a los jóvenes emprendedores. Y sobre todo, y en ello creo que encontraré el apoyo de todos mis compañeros en el ámbito mercantil, reformando con eficacia y sin recovecos la ley de segunda oportunidad, que permita a quien, como consecuencia de esta crisis, venga a pique, salir a flote sin la carga de la responsabilidad patrimonial no ya universal, sino a veces eterna por su traslado a los herederos, a la que nos condenó el código civil a modo de pecado original. Que tal vez debiera de ser hora de reflexionar sobre ello.

Pero en todo caso, mejores doctores hay, con medidas que fomenten el actuar de la sociedad, las ideas de los emprendedores y de los empresarios que han mostrado sobradamente su capacidad en la creación de empleo, porque si enterramos la iniciativa privada en beneficio del gasto ( que no de la inversión) público, con los “acreditados” gestores que tenemos en el gobierno, no nos va a hacer falta ni el papel higiénico.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.