Los horarios


Preparados para la desescalada, mascarillas, guantes, jabón en las gafas…y toda la parafernalia que nos exigen a los ciudadanos de a pie, nos proponemos salir este sábado con mi hijo menor. Hoy se prevén más de treinta grados de temperatura en esta ciudad custodiada por el Arcángel. Pero sinceramente, viendo las horas autorizadas para el paseo, de doce la mañana a siete de la tarde, me pregunto una vez más si éstos no son extraterrestres de verdad. Pues contando con que hasta las tres de la tarde los niños no libran del cole virtual, el único horario disponible, a salvo la comida, es de cuatro a siete de la tarde, franja en la que ni el mismísimo San Rafael, medicina de Dios, nos libra de una insolación.

Porque ahora, todavía, podemos soportar unos grados de más, pero cuando Lorenzo diga “aquí estoy yo”, a ver quien es el guapo que sale a la calle.

Imagino que en Santander, al aire de las galernas o en Santiago, al abrigo de las nubes y del Apóstol, esos horarios son más apetecibles.

Tal vez por eso, mi amigo Bernardo Santamaría está pensando largarse con toda la familia a casa de los suegros, allá por la frontera de Cantabria con el País Vasco donde, a mantel puesto con bonito del norte casero y otros manjares, disfrutar de largos paseos a la brisa del cantábrico. El problema puede ser el recorrido por distintas provincias hasta llegar desde Córdoba, pues igual, por eso de la transversalidad de la desescalada, tienen que dar la vuelta por La Coruña.

Pero “hambre que espera hartura no es hambre ninguna”, así que ve preparando gasolina por si las moscas y sin quejarte, que ya me contarás quien tenga la suegra en el sector sur . Que si quieres salir, como mucho, tapa en el Miguelito, y guardando cola de una hora y a tres metros de distancia, bajo un sol de justicia.

Y hablando de justicia, de la material, no de la formal, a este gobierno en pleno lo traía yo a Córdoba en junio. No hace falta llegar a julio. Aunque pensándolo mejor, que se queden en Madrid o en Galapagar, que para eso tienen piscina, porque éstos vienen a Córdoba y se disparan los índices de contagio; al menos del listado de imbéciles, seguro.

Pero volviendo al tema de los horarios para el paseo, imagino que el Ayuntamiento de esta ciudad tendrá algo que decir al respecto.

Los fijados son de locos o, insisto, de extraterrestres, que a lo visto aún no han visitado esta bendita tierra una siesta de verano, porque de ser así abandonan la idea de la invasión al primer golpe de calor.

Y es que, cuando las cosas se hacen con salva sea la parte trasera, pues pasan estas cosas. La transversalidad tiene por objeto tratar desigualmente a los desiguales, pero también para su aplicación habrían de tenerse en cuenta las condiciones geográficas y climáticas, porque si no, lo desigual se convierte en discriminatorio.

Por eso los municipios y sus alcaldes no es que hayan de ser oídos, es que tendrían que ponerse a currar y reclamar la organización y control de esta desescalada, responsabilizándose de ello, en lugar de estar calladitos y esperando que se las den ( o se las quiten, que con el vicepresidente nunca se sabe), o protestando de vez en cuando según el color político del gobernante, como si esto fuese un trasunto del descafeinado arco político nacional que tenemos. Y si en Córdoba no se puede salir de cuatro a siete de la tarde, y sin embargo sí hasta las 12 de la noche o las dos de la madrugada, que sea una decisión consciente de su Alcalde, que exima de responsabilidad a sus ciudadanos, por los que debe dar la cara, o al menos intentarlo, si quiere estar a la altura de las circunstancias y de lo honorable de su cargo, responsable de una ciudad y sus vecinos, no de un partido ni de unas siglas.

Cuando sobrevenga el arrebato alienígena y atendiendo al deseo de muchos se lleven a unos pocos, nos vamos a quedar de dulce. Entonces podremos acudir a  aquellos políticos de altura que, desde el respeto a los demás y a las convicciones de todos, se ganaron el propio, y que aún activos y con una mente privilegiada por la experiencia y el sosiego, sin interés alguno, salvo el personal de ayudar a los demás, estarían dispuestos, seguro, a arrimar el hombro.

No hay nada más nefasto y nocivo que el pensamiento único, y nada más productivo que sentarse frente a frente, sin cámaras y con ganas de trabajar de verdad.

Pero para eso hay que estar hecho de otra pasta.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.