El líder de la oposición


El presidente andaluz Juanma Moreno, en correspondencia al órdago del presidente del gobierno Pedro Sánchez sobre un gran pacto a todos los niveles, geográficos e institucionales del país, del que el primer adalid ha sido Ángel Gabilondo en Madrid, ofreciéndose a la presidenta Ayuso para confeccionar unos presupuestos de emergencia, propondrá un gran pacto en Andalucía de similares características.

Y claro, mientras que todos los españoles de bien miran con buenos ojos el diálogo, aunque sea entre los reinos de taifas a los que se ha regresado más de medio siglo después, nuestros políticos, faltos de preparación más allá de las cuatro consabidas palabras del mitin, de un nivel intelectual manifiestamente mejorable, y necesitados de un tratamiento “a hierro” de empatía, empiezan con sus dudas y sus dardos envenenados de intransigencia, esa misma de la que carecen sus súbditos, todos ellos deseosos de compartir una cerveza en una terraza, aunque sea con alguien del barcelona.

La estrategia de la izquierda y su marketing político están fuera de toda duda en cuanto a su efectividad, al menos a corto plazo. Es indudable que saben manejar e influir en la opinión pública como nadie.

Un gobierno nefasto a niveles apocalípticos, engañado hasta por los intermediarios de la muerte, que además exigían el pago por adelantado, dividido por la presencia de la ultraizquierda, que pretende sacar el máximo rédito de esta pandemia, caldo de cultivo perfecto para importar el negocio de las que Iglesias denomina las democracias progresistas de latinoamérica ( ojo con usar la palabra hispanoamérica, que por eso de los reyes católicos suena a fascismo), gobierno que improvisa día sí, día también, con medidas de barrio sésamo, consigue sin embargo dejar al rival en fuera de juego con un solo movimiento.

El presidente Sánchez, en la sesión de control a gobierno del miércoles, interpeló por tres veces al jefe de la oposición para la búsqueda de acuerdos programáticos, sin que el Sr. Casado respondiese ninguna de las tres.

Es cierto que Sánchez no contesta nunca, ni a ninguna pregunta, salvo las que le preparan, papel de celofán incluido, en esa ruedas de prensa de sainete que tiene a bien conceder tras su comparecencia semanal, que como todo rito judeo-cristiano tienen la semana como medida de tiempo reverencial para el profeta. Pero al final eso ni cuenta ni se cuenta, y lo que queda de cara al público es la incapacidad de sumar de la derecha.

Y esta situación descafeína a la oposición, convirtiéndola más en un títere, en un invitado o un espectador, que en uno de los actores, protagonista de la obra.

Yo no pretendo ser asesor de nadie, y menos de su imagen.

La política, no exenta del drama propio de cualquier obra escénica, merece sin embargo ser más considerada con la moral, pues en su representación no hay un interés concreto y determinado de índole electoralista, sino el futuro de toda una nación, el porvenir de sus ciudadanos, sus esperanzas y sus frustraciones.

No es hora de lamentos, pero tampoco es momento de olvidar u obviar los errores, pues de esa manera se hace el juego al tahúr, que siempre tiene el as en su manga o su calcetín, solicitando que se aparquen las diferencias y dejando la pelota en el tejado del contrario.

El jefe de la oposición debe tener ideas propias, no ir a rebufo del poder. Debe, al margen de un discurso y una puesta en escena correctas ( ésto no se lo discuto, Sr. Casado), tener un diálogo propio. Expresar no solo sentimientos, por muy loables y compartidos que puedan ser, sino ideas propias, novedosas, que hagan pensar a los ciudadanos.

No se trata de reinventar, sino de inventar nuevos escenarios, nuevas políticas, capaces no ya de encandilar, sino de hacer meditar, pensar y reflexionar. Y para ello se empieza siempre con la verdad. 

Si esta situación va a durar años, hay que decirlo, porque sólo así podremos empezar a trabajar en la búsqueda de soluciones.

El ser humano no es imbécil. Tan solo algunos pretenden que lo sea, y a veces consiguen en un mundo de ciegos ser el rey. Pero cuando se ve entre la espada y la pared, cuando es consciente de esa realidad y ésta aprieta, el hombre se erige en un ser extraordinario, capaz de afrontar un mundo nuevo, recuperando o atesorando los valores necesarios para ello.

En ese nuevo camino, tan mágico por iniciático, como tan real por práctico, es donde queremos verlo, Sr. Casado.

Y si finalmente vuelven a ganar las sombras, saber que al menos usted nos tendió una mano para salir de la caverna.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here