La entrevista


Un buen amigo me manda un vídeo que muestra un trozo de una entrevista cuyos protagonistas diré más tarde para no influir en el lector.

El entrevistado, un hombre mayor, enjuto, y con una expresión de sinceridad más allá de lo que el uso exige, lo cual era uno de  los matices de quien siempre provocó en mí cierta confianza en su sinceridad, aunque otras cosas no las compartiera.

El entrevistador…., mejor se lo digo luego. 

…Para poder haber una democracia tiene que haber demócratas. Y para ser demócrata hay que tener libre el pensamiento.

Pero toda la educación que nos dan va contra la libertad del pensamiento.

Si usted no tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor. Si lo que usted está diciendo es lo que le dicen que diga, no tiene ningún valor personal.

Deberían educarnos para pensar por nuestra cuenta. Y para razonar por nuestra cuenta y arriesgarnos por nuestra cuenta y ser cada cual quien es.

Yo cuando he hablado con estos jóvenes no tan jóvenes, porque hay de todo, del 15M, siempre les digo: reeducaos. Y además reeducad a la gente. Pero estamos educados para no tener independencia y para ser sumisos y para ser buenos borregos

Demuestra que la democracia no funciona. Si mandase el pueblo eso no pasaría, pero como mandan los amigos del que está ahí, pues pasa.

  • Hombre, ¿pero el pueblo vota, no?

Vota, pero vota sin libertad de pensamiento, influido por los medios que dicen de difusión, que son de persuasión. Los medios de persuasión, ¿verdad? La televisión, los periódicos, que están todos en manos de los que mandan. Y como están en manos de los que mandan, informan de lo que les convienen, informan de lo que quieren, y de lo que no quieren no informan.

  • Yo también debo estar en manos de los que mandan.

Pues claro, y yo también. Pero yo me refugio en este rincón,escribo mis palabras, que tal …, y cuando me invitan a venderme y vienen a comprarme, exactamente igual que usted, digo que no.”

No aparece la fecha de la entrevista, pero debe ser de hace varios años, porque José Luis Sampedro aparece con buena salud, y las referencias al 15M son un dato que así lo atestigua, por más que el entrevistador, Jordi Évole, aún no pintaba canas. Y me he quedado con unas ganas enormes de ver su cara con la última frase del pensador y filósofo, cuando le comenta con pasmosa tranquilidad que él contesta que no cuando vienen a comprarle.

Yo sé que a mi padre no le gusta que escriba en exceso de temas políticos, pero no puedo evitar acordarme de las horas y horas que, a su lado, fui aprendiendo de política, pero de política con mayúsculas, la que empieza y termina en el respeto a los derechos humanos y en el imperio de la ley.

Su generación, que vivió en paz pero sin libertad de expresión, a salvo aquella revista de La codorniz que aparecía por todos los rincones de casa y cuyos dibujantes, más bien malos, que todo hay que decirlo, eran sin duda los mejores guionistas del ingenio, pues había que tenerlo para burlar la censura, es el último bastión de una época de respeto al prójimo por encima de sus ideas, pues fueran cuales fueran habían de ser respetadas por encima de todo.

Pero cuando la ley se sobrepasaba, acuérdense de los GAL y de la propia ETA, de las financiaciones ilegales de los partidos, de los telediarios tendenciosos y dirigidos… todo ello provocaba y aún lo hace que cambie la expresión de su rostro, y no tanto por preocupación como por pena, pues es consciente que todos podemos equivocarnos. El problema es cuando esa equivocación no proviene de nuestra libertad, del ejercicio pacífico pero tal vez erróneo de nuestras convicciones, sino del convencimiento en los falsos mesías que la política actual nos presenta en escena.

Nos están manejando de un modo intolerable. Y ante ello no podemos dejar de mirar al frente, pues si giramos la vista cuando al vecino lo están controlando, dejamos la puerta abierta a que nos lo hagan a nosotros mañana. Pero además lo hacen con todo el descaro del mundo, amparados en una legitimidad de la izquierda que la propia izquierda mayoritaria, la del psoe, ni comparte ni concibe, pues no me creo que los dirigentes socialistas, por mucho respeto o miedo que le tengan a su líder, participen de la mordaza a la prensa, del recorte de la libertad de expresión o la estigmatización de quien piense de manera diferente.

No sé quien dijo, pero qué razón tenía, que para que el mal triunfe sólo hace falta que el bien no haga nada. Yo no me considero (líbreme Dios de semejante pensamiento) en posesión de la verdad, pero sí sé que a la verdad no se llega sin conocer y respetar la de los demás.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.