El contoneo


Querido diario, recibo de buena mañana las críticas de mi querido hermano Ignacio a los comentarios de ayer sobre D. Mariano Rajoy, cuestionando en sentido contrario la supuesta infracción cometida.

Y sin duda que una mente brillante, eso sí, con cierta tendencia al caos, como la de mi hermano, abogado como un servidor y de quien tanto aprendo constantemente, utiliza argumentos más que fundados en la defensa de D. Mariano, hasta el punto que este juez que soy yo mismo de esta sección ( y que como esto siga más tiempo voy a ascender a magistrado), he optado por archivar la causa, a salvo, eso sí, de lo del contoneo, porque me parece cómico e incluso, a veces, entrañable, y no constituye per se acto alguno, ni siquiera indiciario, de  comportamiento jurídicamente reprochable.

Mi hermano y compañero llega a más, pues en lo encendido de su defensa, in fine de su alegato, propone una marcha encabezada por D. Mariano desde Pontevedra a Madrid, marcha evidentemente de protesta frente al gobierno.

La vehemencia con la que ha defendido a su cliente excusa lo que sin duda hubiera sido un argumento más para seguir con la investigación, pero conocedor como soy del buen hacer de los letrados, le he interrumpido a fin de que no continuase en esa línea (¡Señor letrado!, como diría alguno de nuestros magistrados más honorables).

Minutos después de mi decisión de archivo, ya irrevocable ( que pa eso mando yo), me envía un whatsapp con el cartel de la película “Blade runner”, un film mítico para quien escribe, en el que la imagen de Harrison Ford ha sido sustituida por la de Don Mariano en paños deportivos, polo del colegio incluido, y el título modificado por “Brey runner”. Lo siento Sr. Letrado, pero viendo la imagen me ratifico aún más en lo del contoneo.

Y hablando de contoneos, otro que me causa cierta perplejidad es el del presidente Sánchez.

No sé si se han percatado ustedes, pero como ahora tienen tiempo de sobra para ver al presidente día sí día también, que los medios televisivos del régimen no paran, fíjense en los andares del indomable, del irreductible…perdón, del superviviente, que no desmerecen en nada el ritmo de marcha atlética de su antecesor en el cargo.

Como jugador de baloncesto que fuera, sería comprensible un andar recto y pausado, el que corresponde habitualmente a esas torres que tantas alegrías han dado al deporte español. Pero sin embargo no es firme en sus pasos, que aligera a izquierda y derecha con pausa chulesca, como los del también espigado Gary Cooper en la película “Solo ante el peligro”.

Y la verdad es que cada vez se asemeja más su situación a la de aquel shérif del pequeño pueblo del oeste que iba viendo como, uno a uno, todos los que creía fieles se escondían ante su llegada, dejándolo en la más absoluta soledad.

Por mucho que lo intento aún no he encontrado, a salvo del abrazo, afinidad alguna entre nuestro shérif socialista y su homólogo del pueblo vecino por la izquierda, quien parece estar más pendiente de su caída y ocupar su puesto, que de ayudarle en el duelo que se masca en el ambiente.

Y si fuera un duelo a la antigua usanza…, pero no, porque no hay un solo revólver al otro lado de la calle y a diez metros de distancia, sino multitud de winchester apuntando a lo largo del recorrido, desde las ventanas, las azoteas y terrazas, agazapados en sus casas y a la espera de que den las ocho o las nueve de la tarde para disparar una salva de aplausos y caceroladas. Los aplausos, de ánimo a quienes hacen posible que esto siga funcionando día a día, y que a estas alturas y por mucho que se empeñe Tezanos, sabemos todos que no son nuestros gobernantes; y las caceroladas, del ruido que silencie a tanto botarate y les haga llegar, no el desánimo que pretenden implantarnos para hacer lo que quieran, sino la voluntad firme de reclamarles que cojan la próxima diligencia o el próximo tren y se marchen donde quieran, que seguro que lugares tienen donde expiar su lenguaje vacuo, su endiosamiento vulgar y su poco sentido del sacrificio y del esfuerzo.

Mientras tanto, aquí, en este pueblo del lejano oeste europeo, estamos empezando a pensar si no estaríamos mejor sin shérif.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.

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