No hay mal que cien años dure


No hay mejor manera de hacer oposición que gobernando en otra plaza, pues el ejemplo es la mejor de las comparativas y a lo visto, sinceramente, creo que cualquier comunidad autónoma, hasta Cantabria (y no lo digo por los cántabros), lo está haciendo manifiestamente mejor que el gobierno de España.

Sin tanta propaganda (por cierto, siempre he pensado que el día que Iván Redondo salga del gobierno acontecerá una debacle parecida a cuando Messi deje el barcelona, y ojalá yo vea ambas cosas, que ya puestos a pedir, ese Messi, que es el mejor y con diferencia, estaría guapísimo vestido de blanco), sin tanta propaganda, decía, la cara de acoquinamiento (de nuevo gracias, corrector) del presidente Sánchez asustaría al más valiente de los soldados, entre los que no me incluyo.

A estas alturas, por eso de no meter la pata en exceso, que todos se pagan, entro directamente en la página oficial del gobierno (como ves, querida Pilar Fonseca, voy aprendiendo), que se llama lamoncloa.gob.es, evitando de este modo caer en las redes de las noticias falsas o tendenciosas (que las hay, y a raudales). Pero créanme que no sé si merece la pena, pues puedes caer en otra red aún peor, que es la del pánico. Me explico.

Según reza la página del día trece de los corrientes (tenía que ser trece), “ el covid-19 supone la mayor amenaza para la salud y el bienestar social en un siglo”.

Creí leerlo mal, pues pensé en la amenaza del siglo. Pero no, vuelta a mirarlo decía “en un siglo”.

Ya me dirán ustedes qué hacemos un siglo los madridistas sin copa de Europa, o los aficionados ( que como las meigas, haylas) sin el festival de eurovisión.

No podía dar crédito. Y de nuevo saltó a mi mente el contubernio chino-extraterrestre. Menos mal, pensé, que tenemos al presidente cántabro para soltarlo en la reunión y entretenerlos, que ora vela a Dios, ora al diablo, que si carrera de zuecos y tapita de anchoas, mientras la revolución prepara su estrategia.

Y como claro, Sánchez se verá siempre de presidente, que es su destino en lo planetario ( por ahora), e Iglesias al frente del CNI, nos espera un siglo complicado.

En este devenir temporal, en esta Ilíada de ochenta años que quedan para el siglo, el presidente español, el superviviente de manual, ha planteado unos nuevos pactos de la moncloa, como aquellos que en la transición ( la que el Sr. Iglesias pretende una y otra vez dar por extinta) permitieron a España encauzar un desarrollo indiscutible y ejemplar, al margen de estrategias políticas y con el compromiso y sacrificio de todos.

Ahora bien, el presidente, al estilo chino, pretende convocar más que un pacto, un soviet, en el que dar cita a todos los agentes sociales ( un cajón de sastre en el que si al menos tuvieran cabida las agrupaciones carnavalescas de Cádiz…), las fuerzas políticas, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. El nou camp tal vez dé para albergar a todos los asistentes.

Ojalá. Sinceramente, ojalá pudieran alcanzarse esos pactos. Serían la prueba evidente de la madurez política de nuestros gobernantes, que cogerían el guante del desafío que el pueblo español en su mayoría exige de ellos. Y si no tengo duda alguna de la disposición y capacidad de los ayuntamientos, auténticos garantes de la atención al ciudadano, cualquiera que sea su ideología política (se nota que soy un municipalista convencido), e incluso de las comunidades autónomas, cuyo trabajo y esfuerzo está resultando ser responsable, incluidos los catalanes, que de aquí a un siglo ya no estarán ( es de suponer) ni Torra ni Puigdemont, ni los rufianes de turno, tengo serios recelos en las alturas, empezando en el gobierno de la nación, donde no acaba de verse una línea conjunta de actuación, en una oposición temerosa y timorata que prefiere la calidez de las medias verdades que lo estepario de la realidad, y en unos extremismos, incluidos los que se sientan en el gobierno, más proclives al caos que a la unión.

Quiero pensar que a un siglo vista habrá algún momento en que el sentido común impere.

Pero claro, también en Europa hubo una guerra que duró más de cien años.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael

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