Aló Ministra


Que conste que no me gusta pisar este charco, pero es que cuando los niveles sobrepasan el borde y empieza a derramarse la paciencia, o lo sueltas o estallas. Y esto último me apetece menos que lo primero, por mi salud y la tranquilidad de los míos.

Esta mañana me despertó mi esposa (que hoy se me han pegado las sábanas por esta Semana Santa tan ajetreada que he tenido), contándome que la ministra Montero (la guapa, la que pronuncia correctamente el castellano), ha propuesto la solución a la crisis, que consiste nada más y nada menos que en una respuesta feminista y antifascista contra el coronavirus. (¡Toma ya!).

Si a las legañas le sumas la perplejidad, el arranque del día es como un mal sueño del que te cuesta salir, máxime si, incrédulo de mí, me voy a las páginas del diario digital y compruebo la certeza del spitch de mi esposa.

Vaya por delante mi pesar por el fallecimiento de D. Landelino Lavilla (primera noticia que leo en prensa), ministro de justicia que fuera con Adolfo Suárez, que junto con D. Enrique Múgica, exdefensor del pueblo y socialista de pro y de bandera (española, por supuesto), nos han dejado en estos últimos días.

 Pero volviendo a la faena, es que la ministra Montero (la que habla correctamente el castellano), en una entrevista para una emisora argentina, con una sonrisa de oreja a oreja, como corresponde a un político al uso que sale aunque sea en youtube, ha estado más en su salsa que un lobo entre un rebaño de ovejas, con un entrevistador que ni Jordi Évole con Maduro.

Me he tragado los 39 minutos con 28 segundos que dura la entrevista, más bien el “Aló ministra”, durante la cual podrán ustedes imaginar la de soflamas baratas de todos los colores a los servicios públicos (esos mismos que ellos tienen desatendidos), a la solidaridad (la que ellos practican con las asociaciones y demás pantomimas de su cuerda), a la Europa que debe refundirse, antifascista y “en común” (no tienen medida a su expansionismo, que bien podrían practicar en Irán), al Peronismo (lo prometo, ¡al Peronismo!, y a Cristina Fernández de Kirchner, “gran mujer y grandísima política”) a la nueva ola de progresismo en Argentina y en México, e incluso al Papa Francisco, de quien dijo, y estoy de acuerdo con ella, ser un “hombre que sorprende”. En cuanto a Pedro Sánchez, eso sí, un lacónico “bueno…es el presidente” (cría cuervos).

Pero me quedo con dos pasajes de la entrevista que no tienen desperdicio para conocer a la entrevistada, o al menos su faceta política, que es la que aquí interesa,a los solos efectos de intuir, más bien de ver claramente, porque si algo hay que destacar de ella es que no miente en sus objetivos, cuales son los pasos que le gustaría dar a toda su corriente política.

Partiendo de que “la economía no es una cuestión de expertos” (¡hala!, de un tirón y sin tiritas, como Guerra se cargó a Montesquieu, ésta se ha llevado por delante a Keynes, Wonnacott, al libre comercio y a todos los economistas actuales y futuros), sacando un nuevo titular propagandístico para regusto de esa política de bachiller de primer año (que ni de COU) que practican aun siendo miembros de un gobierno europeo, ha sentenciado que esta pandemia “ha dejado al descubierto las desigualdades estructurales del sistema planetario” (sic. Si ya les decía yo estos días lo de la alianza de los chinos con los extraterrestres…y ahora también, Podemos. Pa irse a Marte, vamos).

Y por supuesto su análisis de la libertad de expresión, una cosa que les cuesta tanto entender, pues ella, la ministra, asume  las críticas, pero claro, éste no es el momento más adecuado, porque entiende la crítica que va acompañada de propuestas, no aquellas que buscan polémica.

Se ve que no somos conscientes del favor que nos hacen dejándonos escribir del gobierno (si levantaran la cabeza Tip Y Coll…). 

A mí, personalmente, me da claustrofobia esta política de señoritos postfeudales y neomarxistas que estamos digiriendo. De aquí a un “figurado” derecho de pernada…, pues eso, un paso.

Les juro que he estado a punto de volverme a la cama.

Pues bien, Sra. ministra, permítame una crítica nada ofensiva y sumamente constructiva: márchense, por favor, que verá cómo a los españoles se nos puede dejar solos.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.

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