Desatinos


Con la Semana Santa finalizada, que he visto este año más procesiones que nunca por los distintos canales habilitados por las hermandades y el Cabildo, al margen de canal sur, reconozco estar agotado. Será por mi carácter empático, pero de ver tantos penitentes, capataces, costaleros y hasta mantillas, el otro día me acosté con un dolor de pies por los tacones…

Lo cierto es que afrontamos las próximas semanas con la esperanza de alcanzar el pico, estabilizarnos y comenzar a ver el descenso de contagios y de despedidas.

Este bicho de los cojines (gracias de nuevo, corrector) parece comportarse de un modo muy extraño, hasta el punto que no descartaría un servidor una alianza chino-extraterrestre en su confección (puestos a especular…), pues igual se mantiene días en los metales, horas en el cartón, semanas en el suelo, que tienes que lavar la ropa entre sesenta y noventa grados, con lo cual están deseando abrir las tiendas para renovar vestuario, que el día menos pensado nos dicen que se transmite en el baño o por alguna ventosidad pasajera. Lo que me lleva a concluir, como ya parece que nos están intentando transmitir, que  al final lo vamos a pasar todos, y si es de manera escalonada, pues mejor que mejor.

Pero lo que en todo caso es incomprensible es que nos sigan tomando por tontos. Y es que no se dan cuenta que todavía no tienen generaciones educadas por ellos.

¿ Qué trabajo cuesta decir la verdad? Prohibían a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado usar mascarillas porque podían generar alarma social. Pues toma, dos tazas, miles de agentes contagiados y el responsable de seguridad de la Policía Nacional que advirtió con tiempo suficiente, destituido de un plumazo.

Sabían sobradamente del peligro de la pandemia y del alto grado de contagio, pero allí estaban las ministras, en primera línea de la manifestación del ocho de marzo. Les iba la vida en ello, y a punto que ha estado de suceder el vaticinio. Que se lo digan a la Vicepresidenta paisana y a la ministra Montero (la guapa, la que al menos sabe hablar castellano correctamente aunque sea para soltar pegos). Y sí, es cierto Sra. Montero, también se permitieron partidos de fútbol por toda la geografía española y europea.

Pero se ve que no aprendimos de los chinos ni de los italianos. Aunque también resulta que los franceses no han aprendido ni de los chinos, ni de los italianos ni de nosotros, con lo que se deduce que el virus no es el peor enemigo de la humanidad, sino la incompetencia supina de sus gobernantes.

Prohíben viajar a dos personas en la parte delantera del coche, siendo preciso que si pueden,que esa es otra, una conduzca (evidentemente), y la otra se siente en la parte trasera del vehículo. El otro día, la Amadora, que así se llama la señora que cuida de mi suegro (con el “la” delante, como corresponde a la sabiduría popular) iba sentada de copiloto con su marido, camino del corral donde tienen las gallinas con objeto de echarles de comer. La guardia civil paró el coche y reprochó a sus ocupantes que fueran sentados ambos delante, a lo que Amadora contestó: ¡Pero que tontería es esa, si dormimos en la misma cama! El guardia civil creo que, aguantando la risa , les indicó que continuasen, no sin antes advertirles que mejor siguieran las normas, cuestión ésta que está dando que pensar a Amadora sobre si mandar a su marido al cuarto de invitados.

Y hablando de la Puebla de Don Fadrique (con “d”, no con “b” como la mayoría de gente que conozco se empeña en denominar tan insigne localidad. También mi corrector), que así se llama el pueblo de mi familia política, lo que no tiene desperdicio es lo acontecido con el cura esta Semana Santa, pues el hombre, con toda su buena voluntad y una dosis de fe encomiable, habló con el Alcalde (del PP), para que le permitiese a él solo portar la cruz por las calles del pueblo en un vía crucis al que los vecinos estaban invitados desde sus ventanas y balcones. Pues no se sabe por qué, aunque es fácil de imaginar, pero un vecino ( que no era del PP), denunció el hecho criminal a la guardia civil antes de que se consumara un delito de lesa majestad, como mínimo, y el Alcalde hubo de comunicar por bando que se suspendía el santo recorrido, no sin concretar que por causa de la denuncia de un vecino.

Ya me dirán ustedes qué daño haría el pobre cura. Pero ni eso, que donde esté una buena dosis de intolerancia, que se quite el virus y todo lo demás. Porque ya no tengo más levantás, si no le dedicaba otra.

En suma, desinformación, intolerancia, recorte de libertades y mayores dosis de poder en manos de unos pocos. Esas son las armas de un gobierno hecho para otros menesteres que ha visto la ocasión que ni pintada. Mientras, nosotros en casa, y cuando salgamos, verán ustedes como, seguro, vuelven a encerrarnos para Navidad.

PDA : Protégenos bajo tus alas, San Rafael.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here