Blas Sánchez Dueñas sobre Ricardo Molina


Libro fundamental que investiga la literatura de Ricardo Molina en nueve enjundiosos capítulos.

Hace escasas semanas las prensas de la editorial Renacimiento iluminaban la impresión de una rica monografía editada por el profesor y académico Blas Sánchez Dueñas sobre la obra de Ricardo Antonio de San Francisco de Sales Molina Tenor, quien nacía en Puente Genil hace 105 años, concretamente el 28 de diciembre de 1916.

Mi alma es casi dichosa y casi triste. El legado literario de Ricardo Molina aúna un florilegio de estudios elaborados por los mayores expertos en la obra del poeta del ámbito nacional y también internacional. El libro comienza con el capítulo “Ricardo Molina: una caudalosa voz polifónica”, de Blas Sánchez Dueñas, que mediante 33 páginas contextualiza al poeta de Puente Genil llevando “a cabo una revisión de su geografía personal así como de su producción literaria y artística”. Aquí demuestra que Ricardo Molina “fue uno de los grandes animadores de la vida literaria y cultural de la posguerra en Córdoba” junto a sus compañeros de Cántico.

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Blas Sánchez Dueñas destaca la completa cartografía que realiza en las revistas de la época como, por ejemplo, Ardor, La Estafeta Literaria, Ágora. Cuadernos de poesía o la revista Caracola. También destaca el abordaje de los temas cultivados por el pontanés como el paso del tiempo, el carpe diem o la propia ciudad cordobesa, así como la prospección en su linaje con otros poetas como Luis Cernuda.

El siguiente capítulo está firmado por la profesora hispanista italiana Marina Bianchi  quien, a lo largo de medio centenar de páginas, estudia a “Ricardo Molina en la revista Caracola”. La profesora Bianchi vertebra su trabajo presentando la revista malagueña, fundada por Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, para segmentar y exponer las colaboraciones de Ricardo Molina de manera cronológica tratando “la comunión con la naturaleza”, su acercamiento “a la poesía social”, “el tempus fugit”, “la sombra, la soledad y el optimismo” o “la conciencia de lo aprendido”.

El poeta, traductor y profesor cordobés Carlos Clementson es el autor del capítulo titulado “Ricardo Molina en la ciudad de Cántico” planteando la riqueza de la ciudad de Córdoba como “crisol de culturas”. El trabajo está jalonado de esta manera: “Cántico es Córdoba”, “Pequeña bohemia cordobesa o la necesidad como virtud”, “Una ciudad y un pintor”, “El paisaje urbano y natural”, “Dualidad cordobesa”, “La ciudad amenazada” así como “Nostalgia y presencia de Medina Azahara”. Carlos Clementson corona su trabajo con su tributo personal lírico, pleno “de emoción y respeto”, en una poesía que refleja el lado humano y literario de Ricardo Molina musitando 32 versos bajo el rótulo “El extranjero”.

El capítulo siguiente está al cuidado de José Jurado Morales, catedrático en la Universidad de Cádiz, titulado “Gerardo Diego habla de Ricardo Molina en Radio Nacional de España” en el cual desglosa la “relación personal de Gerardo Diego y Ricardo Molina”. Con este trabajo, el profesor Jurado Morales evidencia “la atención que Gerardo Diego prestó a los escritores de Cántico a través de sus criticas”.

Añado como otra novedad que el Dr. Jurado Morales ha publicado hace escaso meses otro artículo sobre el poeta en la señera Revista de literatura del CSIC rotulado: “La correspondencia entre Ricardo Molina y José Manuel Caballero Bonald con la revista Cántico y el flamenco de fondo”. El profesor Jurado Morales postula aquí la relación amical entre el pontanés y el jerezano, ahondando en sus facetas de flamencólogos y comentando sendas misivas inéditas sobre la Semana malagueña de Estudios Flamencos, el Concurso de Flamenco de Córdoba, Antonio Mairena así como Mauricio Ohana.

El crítico y profesor Antonio Moreno Ayora diserta “En torno a diversas publicaciones sobre Ricardo Molina” donde visita y analiza en profundidad “las más recientes y significativas publicaciones que han tratado de Ricardo Molina en estos últimos lustros”. Amén de las obras primarias molinianas, el Dr. Moreno Ayora indaga en libros clave como El fervor y la melancolía. Los poetas de Cántico y su trayectoria de Luis Antonio de Villena, las investigaciones y antologías de Antonio Rodríguez Jiménez, los monográficos de Ánfora Nova, los estudios de José María de la Torre, Manuel Gahete, Francisco Gálvez o José Luis Rey.

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Blas Sánchez Dueñas

El centro del capítulo del profesor Antonio Moreno Ayora se ocupa de Ricardo Molina. Conciencia de Cántico –también sellado por la editorial Renacimiento– donde se sienta una “renovada atención” al pontanés gracias a Guillermo Carnero, Pilar Palomo, Carlos Clementson, Antonio Colinas, Antonio Garrido, Francisco Ruiz Noguera, José M. Caballero Bonald, Agustín Gómez, Mª Victoria Atencia, José Infante, Pedro Rodríguez Pacheco o José Reyes de la Rosa. Cuando repasa los poemas, Moreno Ayora anota índices temáticos, ahonda en las etapas y aporta sendas perspectivas críticas en torno a la poesía de Ricardo Molina.

Otras obras abordadas son El léxico del vino en Ricardo Molina, del propio Antonio Moreno Ayora, editada por Francisco Peralto en Corona del Sur, la cual fue presentada en el exclusivo marco de Bodegas Delgado por el novelista Juan Campos Reina, el editor y el autor. No se olvida del trabajo de José Enríque Martínez con su libro Grupo Cántico de Córdoba. Comentario de poemas (Madrid: Arco Libros) ni de la exposición Cántico 2010 comisariada por Rafael Inglada, terminando el amplio recorrido con las antologías de Mariano Roldán, José Peláez Domínguez y Rafael Ballesteros para contextualizar después al poeta a través de una extensa cita de Mariano Aguayo sobre la Córdoba del momento.

María Payeras Grau, catedrática de la Universidad de Islas Baleares, escribe sobre “La labor divulgadora de Ricardo Molina: presencia de los poetas en la revista Cántico” indagando en “la voluntad de acoger muestras de poesía internacional” en las hojas de la publicación cordobesa, deteniéndose no solamente en las participaciones internacionales sino también en la notoria “variedad de culturas peninsulares […], particularmente la catalana y la gallega”. La profesora Payeras Grau también dedica un espacio a las “[e]scritoras españolas representadas en Cántico” aduciendo que “la presencia de la literatura de autoría femenina, aunque minoritaria, no es de ningún modo irrelevante”. También espiga las “[e]scritoras reseñadas por Ricardo Molina” concluyendo con determinación que el poeta cordobés “[n]o incurre en las habituales superficialidades que califican la obra de sus autoras por su supuesta feminidad” comprobando “el respeto y el acierto con que se desarrolló un trabajo bien hecho”.

El catedrático Juan Pérez Cubillo titula su colaboración “Mundo y formas del cante flamenco y las actitudes posrománticas: algunas precisiones”. El profesor estudia en profundidad el flamenco mediante estos cuatro apartados: “Algunas consideraciones previas”, “El antes”, “El libro Mundo y Formas del cante flamenco” así como “Un balance crítico”. Indaga en la huella de Antonio Mairena, en “el postromanticismo como actitud”, en la defensa “de lo gitano como aportación decisiva” tal como se constata en Persecución, “un espectáculo flamenco en el que intervino como figura esencial Juan peña El Lebrijano”. Juan Pérez Cubillo también se detiene en el libro Cante flamenco. Antología al que califica como “un acierto”. Aquí exprime Ricardo Molina sus ideas sobre este arte andaluz junto a la “aportación de figuras sobresalientes como Domingo Mancredi […], Rafael Castejón Martínez de Arizala, […] y Antonio Mairena”.

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El capítulo titulado “El archivo epistolar de Ricardo Molina” que escudriña en la “[c]orrespondencia con los poetas del 27” es autoría de la profesora Olga Rendón Infante quien es una renombrada experta en este tema, al menos, desde 2009 cuando defendió su tesis doctoral Ricardo Molina y la Generación del 27 a través de un epistolario inédito. Estudio y edición crítica en la Universidad de Cádiz. La Dra. Rendón Infante se detiene e investiga la relación epistolar del escritor pontanés con Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Gerardo Diego y Dámaso Alonso.

Finalmente, el catedrático José María de la Torre plantea “La recepción de la obra poética de Ricardo Molina a través de la práctica poética (Una aproximación)” recogiendo esencialmente las composiciones dedicadas al poeta de Cántico “donde sus autores adoptan una determinada posición teórico-crítica literaria ante la poesía y estética del poeta cordobés” posando así su contribución en la “dimensión crítico-teórica” de la poesía. El profesor de la Torre trae y analiza con sagacidad poemas de Rafael Montesinos, José Manuel Cardona, el egabrense Juan Soca, Alfonso Canales, Mario López, Pablo García Baena, Juan Bernier, Julio Aumente, Vicente Núñez y José de Miguel.

Seguidamente José María de la Torre llega a la Generación de los 50 y cita ampliamente al ruteño Mariano Roldán como “uno de los primeros autores en percatarse del valor de la estética de R. Molina” entonando los sucesivos tributos que dispensa a la obra moliniana. A continuación presenta versos de Francisco Carrasco y Jacinto Mañas Rincón. De la época y Generación de Los Novísimos realza a Carlos Clementson así como la reivindicación que José María Molina Caballero realiza en un número de su conocida revista Ánfora Nova donde destacan poemas de Manuel Gahete, Ginés Liébana, Francisco Gálvez, José Luis García Herrera, Ana María Romero Yebra, la prieguense Sacramento Rodríguez, Antonio Flores Herreras, Alfredo Jurado, Diego Martínez Torrón, Antonio Varo Baena, Juan Delgado López, Juan Luis García Dabrio y Francisco Cejudo. El trabajo se cierra con “una de las voces más señeras de poetas españolas de los 70, muy amiga del círculo de […] Cántico”: Juana Castro con “El poeta” incluido en su libro Heredad seguido de Cartas de enero.

Corresponde ahora bosquejar una semblanza académica del Dr. Sánchez Dueñas. Quiero precisar que este volumen –específicamente el número 152 de la colección Iluminaciones– no es el primer libro clave que el profesor e investigador Sánchez Dueñas coordina, porque también ha dirigido la edición de las Obras completas de Antonio Porras además de los tomos Mujer y memoria: representaciones, identidades y códigos (2009), Escritoras andaluzas y exilio (2010), El exilio literario andaluz de 1939 (2011), Concha Lagos en el panorama literario de su tiempo (2013) así como Manuel Álvarez Ortega y su tiempo (2018). Con estas muestras sobre la mesa es bien destacable el afán y la constancia de Blas Sánchez Dueñas por indagar y difundir la cultura literaria de Andalucía.

 

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Con la Vicerrectora Julieta Mérida, alcaldes y otras autoridades.

Blas Sánchez Dueñas es profesor de Literatura Española en la Universidad de Córdoba. Es también Secretario y Subdirector del Centro Intergeneracional Prof. Francisco Santisteban de la Universidad de Córdoba. Asimismo, Blas Sánchez Dueñas es Académico correspondiente de la Real Academia de Córdoba. Dirige el Grupo de Investigación “Solarha” de la Junta de Andalucía por el que obtuvo el premio Meridiana (2009). Sus líneas de investigación principales son los estudios literarios de género, la Edad de Plata y la literatura española contemporánea sobre las que ha publicado más de setenta artículos científicos, capítulos de libro y monografías. El estudio De imágenes e imaginarios: La percepción femenina en el Siglo de Oro le valió el accésit en el XVII premio Victoria Kent (2008) mientras que la monografía Concha Lagos: agente cultural ganó el premio Miguel Hernández (2015).

En cuanto al aspecto material del libro, además de la agradable cubierta con plastificación en mate, son bien tangibles las elegantes solapas y las resmas de papel crema cuyos pliegos componen cerca de 300 páginas. A lo antedicho hay que sumar la clara composición del texto central, de las citas, de las notas a pie de página además de las fuentes bibliográficas reseñadas.

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Juan Pastor, Fanny Rubio, Carmen Balbuena y Blas Sánchez.

Investigaciones como esta, que mantiene y difunde magistralmente nuestra literatura, están en nuestras manos gracias a editoriales como Renacimiento, que apuestan sin ambages por indagar, conservar y expandir nuestra cultura. El libro de Blas Sánchez Dueñas también cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Puente Genil, la Fundación Juan Rejano y la Universidad de Córdoba. Justo y necesario es valorar que estas instituciones, con la aquiescencia y aceptación de la casa editorial de Abelardo Linares Crespo, promuevan ediciones como la que nos concita hoy.