Pregón, fe y poesía


Llega el 4 de septiembre a Cabra, día feriado. La Patrona es bajada en romería y
peregrinación desde su santuario hasta la ciudad. El pregón de las fiestas anunciaba
todo en las vísperas. Cabra, tierra valeriana, enclavada en la Subbética cordobesa, se
regocijaba con un pregón lleno de fervor, musicalidad, poesía y fe.

D. José Antonio Tejero Cárdenas ha sido el pregonero este año. Día 3 de septiembre de
2019. Parque Alcántara Romero. Ciudad de Cabra. Escenario impoluto. Elegante
auditorio. Banda de música. Solemnidad. José Antonio Tejero ha sido el encargado del
Pregón de las Fiestas, ante la Corte de Honor, presentado por D. Ángel Jesús Maíz
Tejero magistralmente.

José Antonio Tejero Cárdenas durante su pregón / Foto: Atalaya egabrense.

Este hombre ha declamado un pregón lleno de poesía, pleno de vivencias personales,
colmado de fe, en ese ameno entorno privilegiado. Allí no faltaba detalle: Lo religioso,
lo ornamental, lo declamatorio e incluso lo musical se fundían gozosamente en un
mismo ambiente festivo: El grupo coral de la Fundación “Aguilar y Eslava”, dirigido por
María Dolores Villatoro Campaña, los Hermanos Egea y “El Carrizo” de Zuheros. Versos
de poetas egabrenses como Manuel Roldán Cortés o referencias del escribano Narciso
García Montero se entremezclaban esmaltando un bello y eufónico texto.

Con referencias al imaginero D. Miguel Arjona Navarro que “consolidó y restauró” la
imagen, encajando su aspecto con el descrito por el escribano, José Antonio Tejero fue
trenzando sus vivencias en la “Bajá” de la Virgen. Agradecimientos a quienes han
cuidado y han mimado a la Virgen: “Doña Pilar, la mujer de D. Manuel Mora”, a
“Manolo Fernández, que durante tantos años estuvo atento […]”, a José Luis Osuna “y
su equipo de camareras que con tanto amor, con tanto cariño y con tanta exquisitez
cuidan a la Santísima Imagen de la Virgen”.

Aflorando la lírica por doquier, así en estas coplas, en estos vividos versos octosílabos,
rimados en los pares y musitados sobre unos agradables tonos corales de trasfondo:

Sobre mi casa tu ermita
en mi camino, tu luz.
Tu niño, sobre los míos
en mis pesares tu cruz.

Tu paz, en mi corazón
tu estrella, sobre mi suerte.
En mis caídas tu mano
tu vida sobre mi muerte.

Tu dulzura en mi trajín
tu escapulario, en mi pecho.
En mi extravío tu norte
tu manto, sobre mi lecho.

Mi esperanza en tu clemencia
tu fe, sobre mi razón.
En mi libertad tu gracia
tu salve, es mi devoción.

Tu sierra y mis excursiones
tu recuerdo donde yo vaya.
Espero, porque en ti espero
después de mi mar, tu playa.

Subrayando cómo las fiestas están representadas por su Corte de Honor, con su reina y
su rey, enfatizaba así su proclamación: Lucia Vílchez Santisteban, Daniel Romero
González, Alba María Mellado Cuevas, Carla Yébenes Romero, Pilar Anguita Lobato,
Ana María Espejo Durán y Lucía Córdoba Granados. “Cada uno representa un barrio de
Cabra”.

Acompañando también a sus palabras de exhortaciones como la siguiente: “Yo quisiera
pediros en esta noche un favor, un favor serio y profundo: que como María, la madre
de todos, da impronta, ser y color de nuestra bella ciudad de Cabra, también vosotros
seáis la mejor impronta de nuestra juventud, también -cómo no- desde un testimonio
cristiano y -cómo no- como buenos ciudadanos”.

Añadía: “Que seáis como el néctar de azahares, de sencillez y pureza, que adorna el
camino de la vida. Que seáis luceros que brillan, limpios de corazón, nobles peregrinos
en el caminar diario, antorchas con luz propia, en el estudio, en la preparación, en el
día a día […]”. Y coronando su discurso postulaba exhortaciones profundas, humanas,
cuando verbalizaba “la insuprimible nostalgia de Dios en cada hombre, que lleva en su
corazón”.

Ángel Jesús Maíz Tejero durante su presentación/ Foto: Atalaya TV.

Un recorrido por la simbiosis entre Cabra y la Virgen María. Un recorrido a través de
los siglos pasando por “la primera referencia” sobre la Virgen de la Sierra. Un recorrido
por las crónicas, la leyenda y la historia. Un recorrido por las efemérides de la Virgen a
través de los años, aludiendo a fechas y avatares detalladamente. Ante un parque
abarrotado de devotos y seguidores de la Virgen, de vecinos de Cabra y de la comarca,
un parque donde latía el fervor religioso lleno de lirismo.

Destaca la marcada vertiente mariana del pregonero, sacerdote, que él mismo
entroncaba con sus diferentes destinos de su labor pastoral: Fernán Núñez, Carcabuey,
las Aldeas de Priego, Las Lagunillas, actualmente Zuheros y Doña Mencía, “con el
silencio callado de cada día de las gentes”. Y -uno añade- con su entregada labor
parroquial y evangelizadora; entusiasta y dinamizadora.

Lo dicho. Este pregón magnífico, este emotivo pregón, ha sido una fiesta, una
celebración, una proclamación y una exhortación de la poesía y de la Virgen.

(En la página “El egabrense decenario” puede visionarse un extracto, el vídeo llevaba
tres mil reproducciones en unas doce horas. Este dato es elocuente, más hoy que tan
de moda están las cifras y las estadísticas).

La función poética del lenguaje alcanzaba su plenitud, allí, junto a la cima de la Virgen
de la Sierra, cerca del picacho virginal. Las funciones de utilidad y deleite -que
escribiera el poeta latino Horacio- se fundieron en un abrazo emotivo, en eficiente
comunión, anunciando como heraldo -cual ἄγγελος o ángelus- la Feria Real y las
Fiestas en Honor a la Virgen de la Sierra.

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