Kant en la Clínica Ruber


Ahora la Filosofía queda en segundo plano y muchos de los que no levantan la vista de las redes sociales ponen el grito en el cielo

Ha causado revuelo esta semana el nuevo ataque a la cordura que perpetra un Gobierno socialista. Da igual cuando lean esto: el socialismo siempre nos lleva a la ruina, ejerce la corrupción, recorta libertades y empobrece la calidad democrática. Así ha sido con Felipe, empeoró con Zapatero y desconozco si saldremos del abismo sanchista. Presumo que no. En su hoja de ruta, la de los socialistas y sus votantes- basta ya de poner paños calientes a los cómplices- se contempla la formación del espíritu. Todo lo dicho anteriormente será discutible para un votante de esta tropa y por supuesto ningún militante lo compartirá, pero es que son el equipo con la camiseta mejor puesta desde siempre. La fidelidad es asombrosa. Mientras en Sevilla el PP anda buscándose así mismo, encontrándose en sus mayores, pidiendo perdón y prometiendo ser buenos en un futuro, los socialistas nos llevan a la ruina con el aplauso general de su tribu, sus medios, sus tifosi y sus contradicciones siempre justificadas.

Ha muerto Luis Roldán pero el corrupto es el PP, no sé si me entienden, que seguro que sí. Se arrinconan materias curriculares – siempre de Humanidades- o se pedagogizan las ciencias con perspectiva de género. Esto ya empezó con Felipe, y fue corregido y aumentado con Zapatero mientras nos daban 400 euritos de ayuda y un Plan E que pagamos todos nosotros. Por eso les importó poco a los felices, subvencionados y progresistas súbditos -salvo a los radicales como yo, que soy un radical de tomo y lomo- aquello de la educación para la ciudadanía que era la educación del Estado para educar en lo obvio, ya que la ciudadanía no se enseña, sino que se es ciudadano. Con lo cual no era educación sino adoctrinamiento. La pedagogía sanchista-socialista. La de los ciudadanos uniformados y lobotomizados. Perdí amigos cuando aquello, porque levanté la mano -los radicales hacemos esas cosas- pero me importó poco porque los amigos de verdad confrontan y se quedan tomando un gintonic. Huyen los cobardes, no los amigos.

Ahora la Filosofía queda en segundo plano y muchos de los que no levantan la vista de las redes sociales ponen el grito en el cielo. No estaban leyendo a Hume, en cualquier caso. Es el escandalito de esta semana como lo fue la Ley Celaá mientras la agenda de ruta continúa su camino. La de embrutecer, anonadar, anestesiar, hipnotizar. Se olvidará en unas semanas salvo que los radicales como yo lo recordemos puntualmente como venimos haciendo desde la Logse y solo con pelusilla en el bigote que tenía entonces.

No hay mayor crimen contra la igualdad que destrozar la educación para adoctrinar a las masas. Los ricos – los socialistas y los comunistas acomodados, que son muchos- acabarán llevando a sus vástagos a exquisitos centros universitarios megalaicos (y privados) pero donde se aprenda y analice la estética trascendental o el principio de semejanza. Y así,  cuando de mayores se pongan malitos o vayan a palmar, acudan a la Clínica Ruber para ser ingresados mientras denuncian el último ataque de Ayuso contra la sanidad pública.

Y eso os pasa porque la dialéctica, como os han dicho, es cosa de fascistas. O de radicales.