La escucha activa


A ello se están dedicando desde el PSOE o desde la ínsula gubernamental mechada que es nuestra Yolanda Díaz, ministra de algo

Escucha activa a las auoescuelas

Se ha llevado mucho esta semana la palabra ‘barones’, aplicada a los mascas del PP que se supone  van a enderezar el desaguisado genovés. Un barón es un miembro de la nobleza que manda menos que un vizconde. Ya no quedan vizcondes apenas y colocar en la nobleza a un presidente regional nos parece, cuando menos, atrevido. Parece ser que el término dio el salto polisémico durante el felipismo, cuando todos fuimos modernos y de la OTAN. Las hombreras y los cardados hicieron mucho daño y aún estamos pagando las consecuencias lingüísticas y los impuestos incrementados.

Antes de la temporada de los barones hemos ampliado el vocabulario con enormes contribuciones a la lengua española como ‘sororidad’, ‘violencia vicaria’, ‘emponderar’ o la famosa ‘resiliencia’ que es como si a la resistencia la disfrazas de croqueta y te sale cocreta. En una tertulia de Tele 5 se pronuncia relisiensia, que es la ciencia que practica cualquier opinólogo permanente y con bótox en el programa de Jorge Javier.

Son tan contagiosas como la variante ómicron y con ellas se produce el fenómeno del psitacismo, que además es el título de la magnífica crítica que también publica hoy, aquí mismo, nuestro querido Bernd Dietz. Si en los últimos meses no han pronunciado ‘subida cero’ ni de sus bocas ha salido el heteropatriarcado  les recomiendo que la lean. Pero no de manera transversal sino con atención.

El último sintagma de moda es la ‘escucha activa’. A ello se están dedicando desde el PSOE o desde la ínsula gubernamental mechada que es nuestra Yolanda Díaz, ministra de algo. Díaz ha anunciado que va a dedicarse a hacer una gira por el estado español – sintagma que usan en la CUP y Unidas Podemos- para hacer una escucha activa de nosotros, los súbditos. Colegimos que hasta ahora la escucha que haya realizado nuestra ministra no ha sido activa sino una mera escucha cotidiana que siempre nos ha parecido difícil para ella, porque su gesto para oír a  los interlocutores lo realiza achicando los ojos, como si las dioptrías influyeran en los decibelios. O viceversa. Yolanda Díaz ha estado hasta esta semana, parece ser, escuchando en piloto automático, quizá porque vive feliz en su mundo piruleta donde decide para los empresarios el salario mínimo interprofesional que ella nunca pagará. Recientemente confesó que se había acostado muy tarde y se había levantado muy temprano al día siguiente, y que seguía esa misma jornada trabajando. De ahí el talante proactivo del sentido de la escucha: Díaz ha descubierto lo que es la actividad. Yolanda ha perdido su inocencia ministerial para aterrizar en lo laboral.

Otro que tal es Antonio Hurtado. El diputado socialista también ha incluido la escucha activa en su agenda, además de un frenética actividad memera en Twitter, donde últimamente lo está dando todo.

Ha sido aparecer carteles con la cara de Juan Espadas en las marquesinas de Andalucía y los cargos orgánicos se han lanzado a escuchar activamente al pueblo. Juan Espadas tiene cara de cobrador del Ocaso o de dependiente de gasolinera en Camas, pero no de candidato a la presidencia de la Junta. De ahí que su muchachada haya salido con el sonotone social para atender las demandas más demandadas de la ciudadanía, para reforzar la imagen de señor del siglo pasado que tiene el futuro candidato. Esta semana el aguilarense Hurtado, diputado por Córdoba y Sitges (o Torremolinos si se tercia) ha estado escuchando activamente a las autoescuelas, que tienen una marrona considerable porque se les acumulan los futuros conductores sin examinar en las dependencias y los pupitres, ya que Tráfico está desbordado o no está. Pierden los alumnos, pierden las autoescuelas, pierde el tejido productivo  de autónomos sin carné y pierden la paciencia con razón. Hurtado ha dicho que sí, que les ha escuchado activamente y que va a mediar para agilizar la cosa entre tuit y tuit. No obstante, sin poner ningún punto de reproche al amplificador auricular de don Antonio, debemos apuntar que a la escucha activa le ha faltado lectura atenta, porque ya publicamos aquí en julio pasado y anteriormente en marzo el asunto que ha merecido la dinámica escucha socialista.

Se ve que al sintagma de moda le acompaña otra de las palabras que se han llevado mucho en la última temporada: procrastinar. O sea, que te pones en modo activo cuando se acercan las elecciones y mientras estás dedicándote a la transversalidad y la biodanza.