Apartheid


Ahora el horror son los otros, o sea, nosotros.

Una persona muestra su certificado de vacunación contra el Covid-19./Foto: Eduardo Sanz - Europa Press
Una persona muestra su certificado de vacunación contra el Covid-19./Foto: Eduardo Sanz - Europa Press

yolanda diaz 1

Yolanda Díaz vino exorcizada del Vaticano y sacó al demonio macarra que lleva dentro y que es muy parecido físicamente a la Yolanda Díaz de hace años, cuando la Xunta y ella morena y destartalada. Le avisó a Olona que nunca gobernarían los suyos – los de Macarena- que son también los de Casado y algún verso suelto naranja. En definitiva, la ministra, ahora teresiana, de Algo y Audiencias Papales, la comunista cuché, avisa a España que hay media España más o menos que nunca va a tener gobernantes en el hemiciclo so pena de que la famélica legión de liberados marisqueros nos monten un pollo. Pluralizo porque me siento agraviado. Y porque no me gustan las amenazas. Y menos que lo haga una ministra española. Bastante tenemos ya con Maria Jesús Montero. Bastante tuvimos ya con Montoro.

Yolanda Díaz establece así una segregación entre los suyos y los otros, que somos algunos. Maduro dijo algo similar o igual y así está Venezuela, democráticamente arruinada. Las últimas encuestas tranquilizan a las hordas vigilantes de Yoli porque los españoles siguen apostando por Sánchez como borrachos ludópatas en Las Vegas y ocurre que nos deben de parecer respetables y soberanos esos votantes pero no los que conocerán el fuego sindical de Yolanda en las calles de la España multinivel si acaso a esa gente le diera por votar las opciones equivocadas. Los demócratas son ellos y los trogloditas nosotros. Cuando en Andalucía hablabas de voto cautivo y del nivel generalizado del votante subvencionado los sociatas se ponían muy dignos y solicitaban respeto para sus soportes paniaguados en las urnas. Ahora el horror son los otros, o sea, nosotros.

De la amenaza a un nuevo cordón sanitario queda poco y Yolanda lo sabe. No se caracterizan los segregados en el apartheid político por protestar. Hace tiempo que entregaron la libertad y la disidencia combativa. El rebaño no precisará de piquetes sindicalistas porque está domesticado. Miren si no a Andalucía, en la que la segregación se ha convertido en derecho de admisión para los portadores de código QR que los identifique como ciudadanos sanitariamente ejemplares según un gobierno liberal-arrinquitaun,  que no el de Yolanda Díaz.

Y los andaluces no rechistan. Tengamos las fiestas en paz, parecemos decir. Disfrutemos de este apartheid tan preventivamente aceptado.