La envolvente


El cartel ruteño, colocado por la Diputación, está firmado por la Agenda 2030, que es el nuevo evangelio ecológico-globalista.

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En el Ayuntamiento de Rute hay colocado un cartel informativo sobre unas obras que informar, lo que se dice informar, es algo relativo.

“Rehabilitación energética de la envolvente térmica en el edificio del Ayuntamiento de Rute”. Así reza el cartel  – preceptivo por ley- de unas obras que se están realizando en dicho edificio y que tienen un presupuesto de licitación de 441.391,92 euros. Solo el título enunciativo invita a la suposición más que a la propia información. Podemos colegir que dicha rehabilitación, de carácter energético – no hidráulico, por ejemplo-  sirve para que no se escape el calor, hipótesis realizada a raíz del concepto ‘envolvente térmica’. Que no se fugue la calefacción, salga el frío del aire acondicionado en verano o penetren los grados centígrados, sean estos los que sean que marque el termómetro en las afueras del edificio municipal ruteño.

Si acudimos a la página web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, dependiente de la vicepresidencia tercera del Gobierno (hay más vicepresidencias que demografía), encontramos una Guía Técnica para la Rehabilitación de la Envolvente Térmica de los Edificios. Lo que viene siendo el aislamiento de toda la vida, y que el ministerio nos especifica “entendiendo como envolvente térmica del edificio, tanto los cerramientos del edificio que separan los recintos habitables del ambiente exterior (cubiertas y fachadas) como las particiones interiores que separan los recintos habitables de los no habitables, que a su vez estén en contacto con el ambiente exterior”. Primera prueba superada.

A continuación, el cartel dice que la actuación se encuadra dentro de la “convocatoria de proyectos singulares de economía baja en carbono”. De momento la economía está baja de euros y alta de inflación, pero desconocemos si produce o no carbono. La economía es una ciencia o disciplina difícil de comprender y variable según las distintas taxonomías que proponga. Está la economía marxista, que no produce carbono pero sí una gran y larga famélica legión de ciudadanos, o la economía liberal, que es en teoría en la que producimos bienes y servicios y carteles,  y consumimos cosas, en esta parte del globo en la que se encuentra España. Si bien, el concepto de España, y como el propio cartel avisa, es relativo: este proyecto de envolvente térmica forma parte del “programa operativo plurirregional de España 2014-2020”. ¿Es la España plurirregional la nación multinivel que nos presentó el PSOE en su último congreso nacional? Sí, si este cartel figurara en correcto catalán en el Ayuntamiento de Casteldefels, porque la España multinivel es en la que se pretende encajar el autogobierno de Cataluña pagado y sostenido, eso también, por los euros de la España plurirregional de trabajadores autónomos y nóminas cautivas.

En la famosa novela 1984 de George Orwell el autor, en el apéndice, acuña el término newspeak o neolengua, el lenguaje oficial de Oceanía, ese superestado socialista regido por el Gran Hermano que protagoniza la novela. El propósito de la neolengua descrita por Orwell era “no solo proveer de un medio de expresión apropiado para la visión y los hábitos mentales de los devotos del Ingsoc (socialismo inglés), sino hacer todas las demás formas de pensamiento imposible”. Todo lo que se saliera del pensamiento elaborado a través de la nueva y única forma de hablar podría ser considerado una herejía, según el autor.

El cartel ruteño, colocado por la Diputación, está firmado por la Agenda 2030, que es el nuevo evangelio ecológico-globalista. Poner en duda la Agenda 2030, apoyada y desarrollada por enormes presupuestos públicos que pagamos los contribuyente europeos, significa convertirse en hereje hoy en día. El cartel hace uso de ese nuevo idioma que, como el denominado lenguaje inclusivo, pretender transformar la realidad.

De tal forma que aislar un edificio municipal se convierte en un ejercicio de colocación de una envolvente térmica de casi medio millón de euros bendecidos por la sostenibilidad transversal.

Y explicado con el culo. El mismo que se pelan muchos trabajadores para llegar a fin de mes después de apoquinar todos los impuestos y tasas necesarios para mantener la España plurirregional.