Dandismo, divismo y glamour


Todo lo de Palomo es divino y divismo porque Palomo es Beyoncé y es el salto internacional y el Instagram y todo eso.

En la trastienda de una pasarela de moda ocurren muchas cosas. En la del Puente Romano de hace unas semanas ahora sabemos que hubo una propuesta que no se aceptó porque se consideró elevada de precio y otra que sí porque salió gratis. De todas maneras la ganadora fue Cáritas porque el desfile tenía carácter benéfico. El alcalde ha desvelado esta semana parte de esa trastienda glamourosa en la que no por ello, o a pesar de lo mismo, aparecen los pecados más humanos y perdonables.

Palomo Spain tenía el sueño de mostrar su colección ‘Córdoba’ en el Puente Romano. Un sueño y un proyecto presentado al Ayuntamiento que, según el alcalde, costaba 500.000, y eso se iba de madre. El Palomo voló con su colección a Madrid y esta semana se ha presentado de divinas maneras. Todo lo de Palomo es divino y divismo porque Palomo es Beyoncé y es el salto internacional y el Instagram y todo eso. Silbon también tiene una proyección internacional pero de otra manera. El alcalde dijo esta semana que Silbon desfiló por el Puente Romano porque lo hizo generosamente gratis. Pablo López es el CEO de la firma cordobesa y no me soliciten que les traduzca lo de CEO porque no lo sé. En español significa que López es el jefe, el presidente, el capo. Pablo López tiene el glamour torero de Manolete y también su seriedad o prudencia o senequismo o como quiera que fuera lo de Manuel Rodríguez Sánchez pero que identificamos en muchos de nuestros paisanos. Lo de López es un dandismo cordobés como si mezcláramos el porte británico del actor Colin Firth con nuestro califa inmortal. Lo de Palomo es fiesta y explosión y menos contención y otra cosa de la que yo personalmente no me vestiría como se vistió Madonna. Palomo es Rosalía y Silbon es un senequismo british.

José María Bellido y Pablo López, en Silbon. /Foto: LVC
José María Bellido y Pablo López, en Silbon. /Foto: LVC

En medio le ha pillado al alcalde que desde luego cada día parece menos capaz de caber en un traje Silbon aunque Bellido se nos antoja también más Silbon que Palomo. Córdoba derrocha glamour y alta costura: lo que no derrocha es pasta en pasarelas, como nos ha explicado el primer edil a pesar de que Palomo  no estaba muy de acuerdo. Por eso ha volado un poco triste a Madrid, que es la ciudad más próspera económicamente en esta España bolivariana de ministras glamour y presidente divo que se gastan nuestro dinero en bonos para hormonas votantes.

La otra parte ciudadana del cogobierno municipal le ha acompañado. Para que no se sintiera tan cojo.