Amenazas


No obstante puedo entender a esa criatura política de la lucha de clases y moño, a ese animal de la clase obrera de Galapagar

No es por querer ser más que Pablo Iglesias, pero a mí también me han amenazado. La Agencia Tributaria, para más señas. Y han cumplido su amenaza. Y sin una locutora de la SER que me abrace. Sin un mal debate del que levantarme. Sin un triste fascista al que señalar. A pelo, como un español ante Hacienda: sin profilaxis ni carteros que despedir. Por SMS y firma electrónica. El encalome digital.  

No obstante puedo entender a esa criatura política de la lucha de clases y moño, a ese animal de la clase obrera de Galapagar.  Me pongo en su lugar. Soy su Angels Barceló metafórica. Que te manden una carta con balas de Fidela no es plato de buen gusto, sobre todo si las encuestas te están bajando la testosterona.

Se acaba una semana complicada por cuanto los fascistas se han dedicado a amenazar a la democracia y a Angels Barceló. O no, a Angels no, aunque ella abrace muy bien a la democracia bolivariana. A mí me ha encalomado Hacienda, ya digo. Un error involuntario en la casilla inadecuada. ¿Es la Agencia Tributaria fascista? No, es efectiva e implacable. Se han reído del pliego de descargo. Y no he llorado como Iglesias.  

Me han entrado ganas de salir a la calle a combatir fascistas, eso sí. Todo español que se sienta amenazado o reciba una carta con artillería de Wallapop debería coger su fusil o su grupo mediático o su Angels Barceló terapeuta y condenar enérgicamente el fascismo. No como Santiago Abascal, que lleva escolta desde el instituto el muy cobarde. Si fuera un hombre de verdad se echaría en los brazos de Angels Barceló y combatiría el fascismo. Ah no, que el fascismo es él. Abascal es un fascista que se lleva ñuscazos en Vallecas, barrio demócrata sin discusión. Vallecas ya no es un barrio obrero, claro. Los obreros ahora votan a VOX, y a Ayuso, y van a votar en masa a Juanma cuando toque, porque la clase trabajadora se siente amenazada. Por Hacienda. Por el impuesto de sucesiones. Por el IVA. Por los coches oficiales. Por los tíos con moño. Por Angels Barceló, que tiene una boca muy rara que asusta a los niños,  a les niñes y a los fascistas.

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Tengo ganas de que todo esto acabe y tributar en Irlanda. El inglés de Irlanda, lo sé, es muy difícil de entender. Pero más difícil de comprender es lo que ocurre aquí, en España. Un extraño país en el que Angels Barceló te abraza y te mete en el coche oficial con tu mantita para que los fascistas no se metan contigo.

Y los demás aquí estamos, cuadrando el IRPF solidaria y democráticamente.